Arxiu de la categoria: Callejeando

¡Estoy harta del Dia sin coche!

M.Eugenia Ibáñez
Periodista

Me aburre la excepcionalidad con la que se afronta la jornada europea para potenciar el uso del transporte colectivo, convertido ese día en algo así como un mal trago que una vez al año hay que afrontar, superar como buenamente se pueda para el día siguiente poder volver a la normalidad. Una normalidad de atascos, de servicio de bus y metro insuficiente, de contaminación, de vehículos de motor por todas partes, incluidas las aceras. ¿Cuántos 22 de septiembre llevamos afrontando la heroicidad de cortar el paso de coches y motos por unos poquitos tramos de calles?

Dieciséis si nos atenemos a la aprobación de la iniciativa europea y creo recordar que tras la primera jornada mundial de 1994 algunos más en Barcelona, siempre modélica en esto del simbolismo y el testimonio. ¿Y que hemos conseguido?  Bien poco, y pongo un ejemplo. Creo que fue en 1995 cuando Iniciativa per Catalunya-Verds presentó en su programa para las elecciones municipales una propuesta para liberar la Vía Laietana del tráfico privado y reducirlo al transporte público, taxis, vecinos y servicios. Ni caso durante veintiún años, pero llega de nuevo la excepcionalidad del 22 de septiembre y una de las grandes medidas que tomará el ayuntamiento de la ciudad será cortar parcialmente al tráfico esa vía. El 23 de septiembre todo volverá a ser igual porque las medidas ejemplares solo duran un día. Y hasta el año que viene.

En esos 21 años ha habido falta de coraje por parte de los ayuntamientos de turno y miedo, mucho miedo, quizá a titulares como el que ayer lucía la web de La Vanguardia: “Guía para sobrevivir en el Día sin coches”.  Modélico mensaje.

¡Estoy harta del ‘Día sin coches’!

M.Eugenia Ibáñez
Periodista

Me aburre la excepcionalidad con la que se afronta la jornada europea para potenciar el uso del transporte colectivo, convertido ese día en algo así como un mal trago que una vez al año hay que afrontar, superar como buenamente se pueda para el día siguiente poder volver a la normalidad. Una normalidad de atascos, de servicio de bus y metro insuficiente, de contaminación, de vehículos de motor por todas partes, incluidas las aceras. ¿Cuántos 22 de septiembre llevamos afrontando la heroicidad de cortar el paso de coches y motos por unos poquitos tramos de calles?

Dieciséis si nos atenemos a la aprobación de la iniciativa europea y creo recordar que tras la primera jornada mundial de 1994 algunos más en Barcelona, siempre modélica en esto del simbolismo y el testimonio. ¿Y que hemos conseguido?  Bien poco, y pongo un ejemplo. Creo que fue en 1995 cuando Iniciativa per Catalunya-Verds presentó en su programa para las elecciones municipales una propuesta para liberar la Vía Laietana del tráfico privado y reducirlo al transporte público, taxis, vecinos y servicios. Ni caso durante veintiún años, pero llega de nuevo la excepcionalidad del 22 de septiembre y una de las grandes medidas que tomará el ayuntamiento de la ciudad será cortar parcialmente al tráfico esa vía. El 23 de septiembre todo volverá a ser igual porque las medidas ejemplares solo duran un día. Y hasta el año que viene.

En esos 21 años ha habido falta de coraje por parte de los ayuntamientos de turno y miedo, mucho miedo, quizá a titulares como el que ayer lucía la web de La Vanguardia: “Guía para sobrevivir en el Día sin coches”.  Modélico mensaje.