‘Carrer’, 25 años de periodismo crítico en Barcelona

Andrés Naya
Activista vecinal. Codirector de Carrer

A principios de los años 90, en plena efervescencia olimpica, nacio Carrer. Los juegos necesitaban un escenario y se estaba construyendo una ciudad, sin participacion ciudadana. Una ciudad omnubilada donde el sentido crítico brillaba por su ausencia. Entusismada con ser sede olímpica. No se hacían preguntas. No había debates. Eran tiempos de enorme complacencia a la vez que en la ciudad miles de viviendas estaban enfermas de aluminosis y necesitaban reparaciones urgentes o nuevos edificios que las sustituyeran.

El num. 1 de ‘Carrer’ dedicado a la aluminosis
El número 143 publicado ahora celebra el 25 aniversario

Carrer fue una iniciativa de la Federació d’Associacions de Veïns de Barcelona (Favb). Entendimos que la nueva revista no podía ser un boletín. Queríamos sacar una publicación sobre Barcelona , bien editada, que realizara un periodismo crítico, como el de aquellas secciones de “Local” de los diarios en la década de los setenta, cuyos profesionales se pateaban los barrios y daban la voz a los afectados. Eran tiempos en los que las empresas periodísticas habían decidido que la información local interesaba poco. Solo algunos profesionales seguían ejerciendo su labor informativa desde los barrios y para los barrios. Nuestra primera portada se dedicó a la Aluminosis y denunciaba que las soluciones de las administraciones “eran lentas e insuficientes”.

Carrer es una publicación de la Favb pero ha gozado de total autonomía e independencia. Su contenido se decide en la publicación. La dirige una codirección en la que siempre ha estado presente el presidente o la presidenta de la entidad, con sus aportaciones, propuestas y sugerencias. La Favb ha sido el paraguas que ha hecho posible que la revista dure tantos años. Las juntas directivas de la entidad, ha sido fieles a este compromiso hasta hoy. Los y las trabajadoras de la Favb han empujado en la misma direccion. Carrer debe mucho a la generodidad del movimiento vecinal.

En el principio Carrer pidió el apoyo a las instituciones. EL Ayuntamiento de la época se nego a darlo. En la reunión que celebramos con el concejal socialista Antonio Santiburcio, nos contesto: “No voy a subvencionar una publicación que nos va a poner a parir”. Mas adelante rectificaron. La Generalitat aceptó a la primera. No obstante recuerdo que en la presentación del primer número el conseller Felip Puig miró la portada y nos comento “¡Pues empezamos bien!”.

A los pocos meses nos llamaron de la Conselleria de Benestar Social y nos preguntan: “¿La entrevista al conseller Comas, para cuándo?” No la habíamos solicitado. Entablamos una conversación tensa aunque se mantuvieron las formas, Pero la entrevista al conseller nunca se realizó. Nos rebajaron la subvención, eso sí . Pero Carrer continuó.

Con el paso de los años nos llegaron algunas quejas, menos fueron las amenazas. Mas de una se evitó porque la publicación nunca se reunía con los políticos. La Junta de la Favb daba la cara por nosotros.

No nos preocupa recibir subvenciones públicas. Los dineros son de todos y no pueden ni deben tener ninguna contrapartida.

Los políticos suelen ser un fauna peculiar. En mas de una ocasión y a través de terceros nos enterábamos que lo primero que miraban, al recibir la publicacion, era la sección “El Cuart Fosc” para ver si salían en ella. Será verdad aquello de que lo importante es que hablen de uno aunque sea mal. Para otros salir en “El Cuart Fosc” era como estar en el cuadro de honor.

Los poderosos reaccionaron en contadas ocasiones. Quizas por nuestra pequeñez. Recuerdo que cuando lanzamos la campaña contra la especulación en el campo de fútbol del Espanyol, en Sarrià, un día se presentó en la Favb el presidente del Club y propietario de Editorial Planeta, Jose Manuel Lara. Después de saludar, fué directo al grano. Dijo: “Cada artículo publicado, o cada comunicado hecho me jode 10 viviendas de alto estanding.” Nos pregunto: “¿Qué podemos hacer?” Contestamos que cada uno jugaba su papel: unos especulaban y otros denunciaban. Estaba a punto de levantarse y vio un Carrer encima de la mesa. Lo ojeó, contó el número de páginas y nos preguntó: “¿Cuántos ejemplares tirais? ¿Cuánto vale la edicion?” No entramos al trapo. A buen entendedor sobraban palabras.

En otras ocasiones nos colocaron publicidad pero en cuanto criticábamos sus negocios, las suprimían. Últimamente Aigües de Barcelona (Agbar)nos amenazó con los tribunales si no publicábamos su respuesta al artículo “Seis años de saqueo del agua de Barcelona”. A instancias de los asesores jurídicos lo publicamos y en el número siguiente nos reafirmamos en la denuncia. Silencio por respuesta. No nos sorprende. Agbar está asustada. Ve que la amenaza de municipalización del servicio puede llegar y teme que se le acabe el negocio.

Carrer, con aciertos y desaciertos continuó el camino hasta hoy. Defendimos las libertades. Fuimos durísimos con el desalojo de la plaza Catalunya en tiempos del 15M. Pusimos nombre y apellidos a los corruptos y especuladores.

La fuerza de la revista se aguanta en dos pilares fundamentales. Carrer es una publicación que se hace en Barcelona y para Barcelona. Tenemos como protagonista una ciudad viva, que en no pocos momentos se rebela. Tiene una gran capacidad de respuesta ante los abusos de los poderosos. Sin la constante lucha vecinal. Sin la frecuente aparición de campañas y plataformas que organizan a los afectados y los movilizan para defender sus derechos sociales. Sin las luchas de las mujeres. Sin los movimientos por una vivienda digna y contra los desahucios. Sin las acciones de la Alianza contra la pobreza energética. Sin las denuncias contra la contaminación. Sin las mil movilizaciones contra los recortes en la sanidad y la enseñanza publica. Sin las mareas de todos los colores. Sin las denuncias del aumento de la desigualdades y la pobreza. Sin la última manifestacion “Queremos acoger”, un derecho universal que los gobiernos no respetan. Sin estas realidades, Carrer no habría cumplido 25 años. Existimos gracias a la lucha, al trabajo de miles y miles de activistas. Nosotros levantamos acta.

El segundo elemento a destacar es que hemos estado muy bien acompañados. Mas de mil hombres y mujeres han firmado artículos en la revista y de ellos más de 300 han sido jóvenes periodistas que se han pateado los barrios, se han documentado, se han visto con los afectados y les han dado la palabra. Quieren ejercer una profesión que los ignora y cuando no, les da unas condiciones laborales muy precarias.

Junto a los jóvenes periodistas nos han acompañado grandes profesionales del periodismo jubilados y en activo. Decenas de, arquitectos, urbanistas, economistas, abogados, geógrafos… Con sus críticas, sus reflexiones y sus propuestas han potenciado el conocimiento y el análisis de la Barcelona de los barrios. Añadamos a los fotógrafos, dibujantes, humoristas, ilustradores… Sus trabajos han permitido que la imagen de Carrer sea reconocida. Importante también ha sido el papel de los que nos hicieron las diferentes propuestas de disño y maquetación y las que lo llevan a cabo, desde el número uno hasta el 143, el último.

Es imposible citar todos los nombres pero tengo que dar cuatro de ellos, aún a riesgo de ser injusto con otros. Roser Argemí, que casi a escondidas ha corregido y corrige los textos de todos los números. Albert Recio, activista vecinal y economista. Opinó en el número 1 y escribe en el 143. Recurrimos a él muchas veces. Nunca dijo NO. Marc Andreu, priodista e historiador, autor de una excelente historia del movimiento vecinal. Sus taras políticas actuales son incompatible con ser codirector de Carrer. Esperamos que sea sólo una etapa corta de su vida y vuelva pronto. Y por último, Elia Herranz, activista vecinal y periodista. Redactora jefe de Carrer, cubre mil tareas. Sin ellos, sin nuestros suscriptores y lectores, Carrer no sería lo que es. Un trabajo colectivo, una suma de muchas voluntades y esfuerzos.

Carrer tiene futuro y sigue siendo necesario mientras existan políticas que no tienen en cuenta los interes y necesidades de la mayoría de barceloneses y barcelonesas. Indecisiones injustificables. La Corrupcion de cada día, que nos roba aquello que podría hacer la vida más digna a miles de vecinos y vecinas.

Nacimos con el aluminosis. 25 años despues se anuncia la finalización de 70 viviendas en Trinitat Nova para sustituir las viviendas aluminóticas. Aún quedan otros flecos. Demasiados años viviendo entre puntales. Demasiados hombres y mujeres viviendo indignamente. Sin contar a los afectados que se quedaron en el camino.

Carrer tiene futuro. La realidad pide que Barcelona siga siendo una Ciudad Rebelde. Que el activismo crítico continúe vivo. Que algunas publicaciones –no somos la única existente–, levanten acta de la rebelión y el protagonismo del vecindario.

–––––––––

Foto principal de David García Mateu

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *