Cantan

José María Mena
Jurista, ex Fiscal jefe de Cataluña

Cantan los peces gordos del Palau. Cantan los peces gordos de Pretoria. Y antes cantaron los pececillos del PP de Valencia. La gente intuye, o sabe, que si “cantan” ahora es para obtener una ventaja en el proceso en que están implicados. Y se pregunta si esto es legal, si es justo.

Hasta principio del siglo XIX en ningún país europeo se premiaba al delator, salvo en asuntos excepcionales de traición o relacionados con el interés directo del monarca. Fue el filósofo Bentham, paradigma del pensamiento utilitarista anglosajón aplicado al ámbito jurídico-penal, el primero que entendió preferible “la impunidad de uno de los cómplices que la de todos”. Proponía premiar al delator perdonando o rebajando su pena, pese al peligro de que “entre muchos criminales, el más malo no sólo quedará sin castigo, sino que podrá ser también recompensado”. Porque, en efecto, generalmente los que más saben del conjunto de las fechorías del grupo son los que más arriba están en su organización. Son los que pueden comprar su pronta libertad a mejor precio, con más delaciones, y más sustanciosas. Al precio de escapar de su propio barco, cuando se hunde.

La moderna legislación premial nace en Italia en 1978 para estimular con premios de benevolencia penal a los pentiti, los arrepentidos, particularmente mafiosos. Inicialmente la justicia italiana fue muy generosa, permitiendo en ocasiones, según la importancia de la colaboración, no sólo una mera reducción de la pena sino incluso una remisión total. El sistema de premiar a los arrepentidos fue eficaz, pero ha sido criticado en Italia por sus riesgos, por el encaje procesal de sus informaciones, por la dudosa veracidad de los pentiti, y por la discutible constitucionalidad del modo de obtener sus confesiones.

En España también se ha optado por el utilitarismo pragmático. Hasta 1995 había una circunstancia atenuante que permitía rebajar la pena si el delincuente, antes de empezar el proceso, confesaba su delito “por impulsos de arrepentimiento espontáneo”. La dimensión moral del arrepentimiento fue perdiendo su valor, poco a poco. Hoy ya es indiferente la moralidad del arrepentimiento o el momento de la confesión. Se permite hasta la “confesión tardía”, ya empezado el juicio. Solo interesa que el delator facilite la actividad policial y judicial, en el momento que sea, y por la razón que sea, moral, o de ventaja personal. Naturalmente, la primera condición para acceder al beneficio penal es que el delator confiese la verdad, toda la verdad. No valen mentiras, ocultaciones ni insuficiencias que confundan al juez a favor del delator. Por ejemplo, la famosa confesión de Pujol, autoacusación mendaz con el enredo de la herencia paterna, de ningún modo podrá tener ninguna ventaja penal.

El delincuente que acusa a sus compinches no es de fiar. El tribunal no puede creer en él, en que diga la verdad, toda la verdad. Cuando el grupo de delincuentes está desarbolado surgen entre ellos disputas, rencillas, rencores, venganzas. Ni siquiera son creíbles las acusaciones a sus ex compañeros. El tribunal no acepta la versión del confeso-traidor. Es necesario que cada dato que aporta sea corroborado por otros datos externos, otros testigos, otros documentos.

El Tribunal Supremo dice que la ventaja, la bonificación, dependerá de la utilidad práctica de la confesión, para la mejor o más rápida persecución de los demás miembros del grupo criminal. Y también dependerá de la importancia de los datos confesados, según la importancia de los delitos o de los responsables delatados. El delator o arrepentido, de todos modos, será condenado por el delito confesado, pero la bonificación puede llegar a rebajar la pena hasta su suspensión, es decir, hasta ni siquiera entrar en la cárcel.

Los delatores, sin arrepentimiento, escapan del barco vendiendo a sus compañeros y socios. Su buque, con su pestilente carga, ha empezado a zozobrar. Pero no se hunde porque cantan. Cantan, solamente, porque ha empezado a hundirse.

4 pensaments a “Cantan”

  1. Algunes consideracions sobre els “cantants” i els que expliquen i difonen les “cançons”:

    Un dels grans noms del socialisme català, Narcís Serra, és investigat per un forat de 720 milions d’euros en la caixa d’estalvis socialista i significativament, la majoria dels mitjans d’aquest país, no únicament els socialistes, obliden miraculosament aquest detall fonamental. I en molts casos l’amaguen. Però si Catalunya Caixa no hagués estat controlada pels socialistes, Narcís Serra no n’hauria estat el president. I si Narcís Serra no hagués estat vice-president del govern espanyol i el socialista català més important de la història tampoc no hauria acabat essent president de Caixa Catalunya. Quina mena de periodisme és aquest que amaga aquest fet més elemental, aquell sense el qual res no hauria passat?

    Sóc partidari que qualsevol polític enxampat en actes corruptes en pagui les conseqüències polítiques i penals. I que torni els diners. Sense distinció de partits, ideologies ni pensaments. I per això em sembla indignant la doble vara de mesurar que s’aplica si l’acusat és socialista o convergent, si l’acusat és independentista o no.

    Si Prenafeta representa la corrupció de CiU, Muñoz representa la del PSC. Si Osàcar representa la corrupció de CiU, Serra representa la del PSC. Si hi ha corruptes de partits independentistes, hi ha corruptes de partits espanyolistes. I no reconèixer això ni explicar-ho així és simplement una trampa. Periodisme del pitjor.

  2. Interesantísimo artículo. Me gustaría matizar la afirmación “la famosa confesión de Pujol, autoacusación mendaz con el enredo de la herencia paterna, de ningún modo podrá tener ninguna ventaja penal.” Supongo que se le ha olvidado, muy curioso en un jurista tan fino, aquello de “presunta”. Que yo sepa no ha sido condenado por ningún tribunal…, ay, los “lapsus linguae”!
    Corre en los despachos de reconocidos penalistas, que el “caso Pujol” des del punto de vista penal tiene poca “chicha”. Cierto que Pujol oculto una pequeña fortuna en el extranjero, cosa insólita en estos lares meridionales… Ética y políticamente inaceptable, sobre todo cuando daba lecciones de moral y aceptaba el título de “Muy Honorable”, que con mucha dignidad habían llevado sus predecesores. Pero, penalmente poca cosa…
    Otra cosa es el hijo mayor, “Junior”, un tipo turbio, solo hay que dar un vistazo a las mujeres con que se rodeaba…. El resto de hermanos, se aprovecharon más o menos del poder del nombre de la familia, lo cual en las latitudes mediterráneas resulta inaudito, sí señor. Pero, penalmente, poca cosa.
    Quizás, si hubiera más “chicha”, ya estaría en la palestra formando parte de esa guerra llamada “judicialización”…

  3. Aclaridor article de José Ma Mena. Es clar, que canten, la Traviata, si cal. Ara el ciutadà, per molta argumentació juridico-històrica que aporti l’article, té la impressió claríssima que es troba davant una presa de pèl. Una més. Una mena de pseudo- justícia amb un fort tuf de mafiosa. És la traducció a la suposada justícia d’allò tan antic “do ut des”, o jo et dono una cosa i tu me’n dones una altra, èticament força qüestionable.

    Anant al cas concret, la qüestió és que tots, tots, els partits polítics, llevat dels més petits que fa uns anys que no tocaven poder, es finançaven de manera irregular. Sembla que el PSOE es va assessorar amb la socialdemocràcia alemanya i els altres partits van incorporar l’invent, que els va convertir en enormes màquines de guanyar eleccions. Tots ho sabien. Fins que ha arribat la venjança política per no haver estat submisos al poder del l’Estat, i aquest cas ha esclatat a la cara de l’antiga CD.

    De tota manera, del que no se’n parla per ara o ben poc, i que converteix el tema del 3% en la xocolata del lloro, és el que qualsevol persona que ha treballat a l’obra pública coneix: les adjudicacions d’obres públiques o semipúbliques a base de baixes temeràries per part de les grans constructores, que després ho recuperaven i molt més a base d’addicionals i reformats, que eren un estafa total i que representaven uns guanys de cap el 50%. Evidentment això era possible amb vist-i-plau o el mirar cap un altre lloc del partit de torn. L’obra pública de l’Ajuntament de Barcelona, ben segur que no és l’únic exemple, però n’és un de rellevant. Això va durar més de trenta anys, els que van durar el partit que el governava.

  4. Clarividente, esclarecedor, didáctico, sobrio… Como siempre, un artículo de Mena en estado puro. Gracias.

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