‘Borbonadas’ verbales de un Rey jubilado

rey y felipeAntología de sandeces políticas (40)
Ángel Sánchez de la Fuente
Periodista

Ahora que Juan Carlos de Borbón y Borbón ha decidido renunciar a ejercer de Rey, creemos que vale la pena hacerle un hueco de honor en una colección de sandeces políticas como las de esta serie. Muchas de sus palabras han llamado la atención por su tono desenfadado y campechano. Esa campechanía, viniendo de quien venía, ha derivado a menudo en cierta vulgaridad plebeya, cuando no en simpleza. Es lo que podría denominarse borbonada, vocablo no admitido –de momento– por la Real Academia Española. En el libro La gran desmemoria, de la periodista Pilar Urbano, se cita una confidencia del Monarca a Sabino Fernández Campo (exjefe de la Casa del Rey) cuando gobernaba Adolfo Suárez: “Yo aquí ni toco bola ni pinto nada. Y la verdad es que yo creía que iba a ser como Franco, pero en Rey.” Eso es lo que nosotros entendemos como el típico ejemplo de borbonada.

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“¿Se puede jurar y luego cambiar sin ser perjuro?”

Antes de lograr la Corona de España, Juan Carlos tuvo que apechugar con las exigencias que le imponía Franco. En marzo de 1970, pocos meses después de haber sido designado sucesor a título de Rey por el dictador, dirigió las siguientes palabras a la asociación ultraderechista de Alféreces Provisionales: “He jurado lealtad a los Principios Fundamentales del Movimiento, ideales por los que murieron vuestros compañeros en la Cruzada. Sobre estos ideales tenemos que basar el desarrollo del país, buscando sin desmayo la grandeza de España.”

Aquellos fascistas Principios del Movimiento durarían poco, por fortuna. Entrevistado en 1996 por la citada Pilar Urbano en el libro La Reina, Juan Carlos confesaba: “Yo pensaba que el franquismo no podría continuar después de Franco. Por eso cuando juré lealtad a las leyes del franquismo tenía la preocupación de incurrir en perjurio. La misma tarde de la jura telefoneé a Fernández-Miranda y le pregunté: ‘Torcuato, ¿esto se puede jurar y luego cambiarlo… sin ser perjuro, ni que puedan llamarme perjuro?’ Y él me contestó: ‘Sí’.”

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Discurso del Rey durante su coronación el 22 de noviembre de 1975

“Quiero ser un paraguas para todos”

El 22 de noviembre de 1975, día en que juró como Rey ante las Cortes, rindió homenaje a su mentor por aquello de que es de bien nacidos ser agradecidos: “Una figura excepcional entra en la historia. El nombre de Francisco Franco será ya un jalón del acontecer español y un hito al que será imposible dejar de referirse […] Su recuerdo constituirá para mí una exigencia de comportamiento y de lealtad para con las funciones que asumo al servicio de la Patria.” Agradecimientos al margen, también dijo algo que, visto ahora después de lo que ha ocurrido en la Casa Real, deviene un sarcasmo cruel: “Que nadie tema que su causa sea olvidada; que nadie espere una ventaja o privilegio.” Un año después, utilizó una de sus proverbiales expresiones castizas que tanto le gustan: “Quiero ser un paraguas para todos.”

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Imagen del Rey mientras pronunciaba el discurso el 23 F

23-F: “Tengo el asunto controlado”

Hablando de paraguas. El 23 de febrero de 1981 cayó un auténtico aguacero en forma de golpe de Estado que el Rey neutralizó muy a última hora. Con lo que se ha ido sabiendo poco a poco acerca de que, en aquellos momentos de incertidumbre y ruido de sables, Juan Carlos propiciaba un golpe de timón mediante un Gobierno de concentración presidido por el general Alfonso Armada, contiene más morbo lo que en 1993 le comentó a José Luis de Vilallonga en el libro titulado El Rey. Uno: “Antes de que yo saliera en las pantallas de televisión, las gentes de CCOO me telefonearon varias veces para decirme que quemaban sus archivos y se tiraban al monte. Yo les respondí: ‘Sobre todo no hagáis eso. Tengo el asunto controlado.’” Y dos: “Milans del Bosch había dicho tantas veces que sacaría sus carros, que a nadie debería de haberle sorprendido que por fin los sacara en Valencia. Sin embargo, cuando me enteré de que había decidido salvarme me quedé estupefacto.”

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Acto de entrega del premio Cervantes a Francisco Umbral

“El castellano nunca fue una la lengua de imposición”

Una de las mayores meteduras de pata de Juan Carlos tuvo lugar con motivo de la entrega del Premio Cervantes al escritor Francisco Umbral en abril de 2001. No puede decirse que el Rey improvisara, porque leyó el discurso que contenía este error de apreciación: “El castellano nunca fue una lengua de imposición, sino de encuentro. A nadie se le obligó nunca a hablar en castellano. Fueron los pueblos más diversos quienes hicieron suyo, por voluntad libérrima, el idioma de Cervantes.” Todos los partidos catalanes, excepto el PP, criticaron tales afirmaciones, que consideraron “desafortunadas.” Alguien le recordó al Monarca que, desde el siglo XVIII, el catalán había sido perseguido y que, en cambio, el castellano “fue impuesto duramente.” Tampoco el argumento sentó bien en diferentes ámbitos de Latinoamérica. Se recordaron excesos durante la conquista española que desembocaron en la eliminación de lenguas autóctonas. Seis años más tarde, el mismo Rey fue noticia en todo el mundo cuando en la cumbre iberoamericana celebrada en Santiago de Chile soltó aquel exabrupto de “¿por qué no te callas?”  al presidente venezolano Hugo Chávez.

EL REY RECIBE EL ALTA HOSPITALARIA
El Rey, con muletas, tras ser operado de la rodilla en 2011

“Os gusta ponerme un pino en la tripa”

El Rey ha intentado casi siempre sobrellevar dignamente los problemas de salud que le han aquejado, hasta el punto de que en los últimos tres años ha tenido que someterse a ocho operaciones. Cuando se veía con los periodistas encargados de informar sobre el tema solía mostrarse muy cercano a ellos. “Pronto estaré dando guerra otra vez,” les decía cuando ingresaba en la clínica de marras, a la que denominaba “taller.” Cuando salía, sonreía diciendo: “Aquí estoy otra vez.” Todo, como puede apreciarse, muy borbónico. Pero en mayo de 2011, horas después de que se conociera que iba a operarse de la rodilla derecha, debía de estar pasándolo especialmente mal, porque al preguntarle una redactora “¿Cómo está, Majestad?, se descolgó con este despropósito: “Fatal, fatal, fatal. Como decís que estoy mal… Lo que os gusta es matarme y ponerme un pino en la tripa. Eso es lo que hacéis la prensa.” Algunos informadores menos avezados se preguntaron entre ellos qué era eso del pino en la tripa. Hubo de aclararles que era una borbonada referida al féretro. Dos años después, tras ser intervenido de una doble hernia discal, volvió a la carga: “Aunque algunos mientan y digan que estoy enfermísimo, estoy estupendamente. Es un asunto de tornillos.”

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El Rey pronunció el último Mensaje de Navidad desde su despacho

Del “no volverá a ocurrir” al “lo hemos conseguido”

Para terminar, acusaremos recibo de algunas otras frases que nos ha brindado el Rey jubilado antes de su jubilación. Dejando constancia de la más famosa de todas –“Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir,” pronunciada en abril de 2012, a raíz de la cacería de elefantes en Botsuana, que no citó, pero que todos sabíamos a qué se refería–, he aquí unas cuantas más por orden cronológico:

“Hay que darles en la cabeza y continuar hasta acabar con ellos.” (Agosto de 2009, en referencia a los terroristas de ETA)

“Afortunadamente, vivimos en un Estado de derecho, y cualquier actuación censurable deberá ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley. La justicia es igual para todos.” (Mensaje navideño de 2011, con la crisis de la familia real de fondo)

“Lo peor que podemos hacer es dividir fuerzas, alentar disensiones, perseguir quimeras, ahondar heridas. No son estos tiempos buenos para escudriñar en las esencias ni para debatir si son galgos o son podencos quienes amenazan nuestro modelo de convivencia.” (Texto difundido en la web de la Casa del Rey en relación con la gigantesca manifestación de la Diada de 2012 en Barcelona)

“Hay gente que tiene ganas de darnos en la cabeza, como las agencias de calificación. Lo comento con otros jefes de Estado: ‘¡Y encima nos tenemos que aguantar!’ […] Con el cuchillo en la boca, sonrisas y ganas, saldremos p’alante.” (Octubre de 2012, ante los periodistas en un viaje a Nueva Delhi)

“Nuestra generación ha trabajado mucho para conseguir lo que hemos conseguido […] Es una gran satisfacción haber conseguido lo que hemos conseguido […] Los españoles en general están satisfechos de lo que hemos conseguido.” (Enero de 2013, entrevistado por Jesús Hermida en TVE)

En fin, esperamos conseguir que este artículo deje satisfechos a nuestros lectores. Sería una satisfacción haberlo conseguido.

Un pensament a “‘Borbonadas’ verbales de un Rey jubilado”

  1. Buenos días Ángel: Con haber “buceado” a fondo la “lamentable” -perdón por la redundancia- entrevista que le hizo Hermida al Borbón, te falta espacio para tu “Atologia de sandeces”. Se juntan las “borbonadas”, con las “hermidadas” y te dan para llenar un libro de los que en catalán llamamos “patracol”. Ambos personajes se cubrieron de gloria. Al oir tantos “sin sentidos” y masajes que no te los dan ni en el “Lolitas Club” de Marsé. Algunos ya pensamos: “esto ya no puede continuar así, se tiene que acabar”. Por fin.
    Gonzalo Évole

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