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La prisa mata

Objetivo: producir cuantos más salmones a la mayor velocidad posible, sin contemplar los problemas que pueda suponer.

Gustavo Duch Guillot
Coordinador de la revista Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas

En la provincia de Toledo, una empresa es capaz de elaborar cada día un millón de hamburguesas de ternera y 350.000 de pollo. La primera multinacional en producción de ganado vacuno, que permite el consumo barato del fast food de hamburguesas como las referidas, solo en Brasil y Argentina procesa 22.600 reses al día. La granja de vacas de leche más grande del mundo está en EEUU, con unos 30.000 animales. Cerca de Soria, quieren alcanzar el segundo puesto del ranking y se prepara una instalación para albergar unas 20.000. Una detrás de la otra, sería una fila india de vacas en la autopista desde Barcelona hasta Sitges. El récord de fabricar pan parece que lo tiene una factoría en Guadalajara, que presume de elaborar 15.000 panes de molde a la hora.

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Sin palmeras

Por M. Eugenia Ibáñez

Los asistentes al Festival de Pedralbes, inaugurado el 5 de junio, presencian ya sin obstáculo alguno las actuaciones programadas en este elitista y veraniego encuentro musical. Las dos palmeras que durante tantos años enmarcaron la imagen del palacete Pedralbes, taladas a finales del pasado año, no han sido repuestas. En consecuencia, no se yerguen entre las gradas metálicas del festival ni limitan la visión de los artistas de turno. En el parque de Pedralbes de Barcelona hay músicos, pero no hay palmeras.

Las palmeras aparecían en el centro de las gradas durante las cuatro primeras ediciones del festival

En enero pasado, en esta misma sección, nos hicimos eco de la desaparición de los dos hermosos ejemplares víctimas del picudo rojo, el morrut, nada anormal si se considera que esa plaga ha acabado en Barcelona, hasta la fecha, con más de un millar unidades de esa especie. Las dos palmeras, catalogados como árboles de interés local, han aparecido en cualquier imagen, promocional o turística, del palacio de Pedralbes y su perfil incluso forma parte del logotipo del citado festival de música, en cuyo programa, hasta ahora, se hacía constar que limitaban parcialmente la visión del espectáculo. Y es cierto, porque durante cuatro años, las desaparecidas palmeras quedaron encorsetadas entre las gradas elevadas montadas frente al escenario, única forma de aprovechar el reducido espacio que en el parque de Pedralbes queda disponible para un festival que en cada edición aumenta el número de espectadores.

La acción del morrut y la posterior tala de las dos palmeras mejoraba, a priori, la visibilidad de las gradas y la duda que en su momento se expuso en esta columna era si la reposición de los dos desaparecidos ejemplares daría prioridad, o no, a los intereses del festival. En enero, el portavoz del servicio municipal de Parques y Jardines despejó cualquier duda al comprometerse a reponer “antes del verano” los dos árboles con especies  “resistentes al picudo rojo”. Perfecto.

Materiales utilizados por el festival de música en el parque de Pedralbes

El tiempo pasa deprisa y llegó la primavera  -estación que invariablemente aparece “antes del verano”- sin que se produjera otro movimiento en el parque que la plantación de césped, la poda y protección de arbustos, la llegada de toldos y material diverso y la progresiva instalación de las gradas. Pero de  palmeras, nada de nada. En vísperas del inicio del festival, Parques y Jardines nos justificó el incumplimiento de su compromiso recordando que la Generalitat es la titular del recinto de Pedralbes, que el ayuntamiento se limita a los trabajos del parque, y que los técnicos de “ambas administraciones” son los que planifican y coordinan “las tareas relativas al arbolado y la jardinería”. Parece evidente que en esa planificación se interpuso el programa del festival de música, la instalación de las gradas, los intereses de la empresa organizadora y la limitación de visibilidad de los espectadores. La reposición de las palmeras quedó excluida.

Los conciertos nocturnos se clausurarán el 14 de julio. Habrá que esperar qué deciden los técnicos de “ambas administraciones”.

Adiós a la mayoría absoluta

Las elecciones en el Reino Unido tienen una perdedora y unos perdedores: Theresa May, y el partido tory. 

Ander Gurrutxaga
Catedrático de Sociología

Se celebraron las elecciones en el Reino Unido y, en gran medida, los pronósticos se cumplieron, Theresa May ha quedado “colgada del alambre”, demostrando, una vez más, que el mayor enemigo de la inteligencia política es la prepotencia y el manejo de los tiempos. Una mala campaña y una pésima definición de la situación la han colocado en una posición desesperada, -depender de los diez escaños de los unionistas irlandeses no entraba en sus cálculos-. Tampoco, por supuesto, el crecimiento electoral -significativo y rotundo esta vez- del Labour Party.

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Quan creus que ja s’acaba

La situació del valencià al País Valencià entre 1999 i l’actualitat no té gaires diferències. Quan creus que ja s’acaba, torna a començar

e-Mail del País Valencià
Pere Miquel Campos
Periodista

El País Valencià és una societat que es debat, cíclicament, entre la modernitat i la decadència. Entre el progrés i els recurrents passos enrere, com els crancs. D’eixa manera, entenem molts, es pot créixer socialment i cívica a bots, fins i tot a sobresalts. Així doncs, els valencians ens trobem sovint en parades en sec, o, si més no, en punts estèrils que deixen el país paralitzat i immers en constants discussions infructuoses.

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El mes de Marías (Javier), ‘Sultana’, ‘Cifu’ y Marta (la superiora)

Nuevo catálogo de despropósitos de nuestros intelectuales y dirigentes, oídos o leídos durante el mes de mayo. 

Antología de sandeces políticas (61)
Ángel Sánchez de la Fuente
Periodista

En los colegios religiosos de los años sesenta, el mes de mayo era, por antonomasia, el mes de María, la Virgen. Todos los días entonábamos con mayor o menor fervor mariano aquel canto que decía: “Venid y vamos todos, con flores a porfía; con flores a María, que madre nuestra es.” Tardé en saber que porfía no era el nombre de nadie, sino una locución adverbial que significaba emulación, competencia. Ahora, al recopilar algunas de las sandeces de nuestros intelectuales y dirigentes, oídas o leídas durante el mes pasado, he recordado aquellos mayos floridos de mi juventud.

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‘No me contéis más cuentos’

El tsunami beateril y el nacionalcatolicismo crece por días en España. Los casos judiciales por temas relacionados con la religión católica también se multiplican.

e-Mail de Andalucía
Jesús Páez Narváez

Licenciado en Ciencias de la Empresa

Cuando yo era bastante más joven, el Ministerio de Información y Turismo impidió que se publicase un texto que, con el título ¿La cultura, es para vivir mejor?  iba a aparecer en el número 2 de la revista Grama. A los que aplicaban la Ley de Prensa e Imprenta vigente, conocida como “ley Fraga”, no les gustó. Continua la lectura de ‘No me contéis más cuentos’

Elecciones en el Reino Unido. Una campaña de errores

En las elecciones en el Reino Unido, Theresa May ha caído víctima de la post-política rajoyesca: en vez de dormir al electorado y convertir las elecciones en un trámite, se ha encontrado con una oposición que osa no contentarse con ser una versión descafeinada del orden conservador

Beñat Gurrutxaga Lerma
Fellow. Universidad de Cambridge

Al resplandor de los flashes de fotógrafos y periodistas, el 18 de Abril Theresa May decidió desdecirse, y anunció orgullosa que convocaba elecciones generales para el 9 de Junio. Sus razones podrían resumirse en ese eslogan, tan propio de Lady Macbeth, que May ha repetido hasta la saciedad desde entonces: ‘fortaleced mi mano’. Continua la lectura de Elecciones en el Reino Unido. Una campaña de errores

De nuevo, la vergüenza de cuelgamuros

La permanencia del Valle de los Caídos sigue siendo una ofensa para los republicanos y sus herederos. Sin embargo, para el Gobierno es un tema que no interesa a la gente, razón por la cual no parece sentirse especialmente concernido.

Marc Carrillo
Catedrático de Derecho Constitucional de la Universitat Pompeu Fabra

 A raíz de la reciente aprobación de una proposición no de ley en las Cortes Generales, presentada por el PSOE, en la que instaba al Gobierno a exhumar los restos de Franco del llamado Valle de los Caídos, y aprobada por todos los miembros de la Cámara con la única abstención del PP, el Ministro portavoz del Gobierno se descolgó, según las informaciones de prensa, con afirmaciones como las que siguen: que ésta “no es una buena idea”, que la iniciativa forma parte de un “debate antiguo” que “reabre viejas heridas, viejas historias”, etc. Y después de invocar a la Transición, pasó a afirmar que el tema de las “rivalidades” (sic) entre españoles ya entonces quedó resuelto, para concluir que “al Gobierno lo que le preocupa es resolver los problemas de la gente, que la senda del crecimiento que hemos emprendido siga creando puestos de trabajo y resolver la cuestión de las pensiones…”. Ahí queda eso.

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6,300 Kilómetros

Por M. Eugenia Ibáñez

Me gusta caminar por la ciudad. Creo que es la forma adecuada de captar los cambios físicos en nuestro entorno, de comprobar el resultado real de acuerdos políticos y de planteamientos teóricos, o de parte de ellos. La vía pública es, desde mi punto de vista, el testigo directo de lo bueno y lo malo que se decide en otras esferas.

El otro día recorrí a pie 6,300 kilómetros, distancia zigzagueante entre la plaza de Francesc Macià y el Vall d’Hebron, así que se puede decir que crucé Barcelona a través de una diagonal corta. Ese recorrido pasa por una trama urbana de diferentes peculiaridades, tráfico intenso y calles más tranquilas, pero todo el itinerario tiene en común la presencia de una señal de tráfico que resulta inútil por su sistemático incumplimiento, esa norma que prohíbe el aparcamiento de motos sobre las aceras. Cada señal de ese orden que encontré en mi caminata tenía alrededor el invariable paisaje de vehículos de dos ruedas ocupando el espacio que, en teoría, decisiones superiores quieren destinar al peatón, el elemento más débil en el sistema de movilidad de una ciudad.

En parte del recorrido aparecen aceras completamente ocupadas por motos, bloqueadas en ocasiones, muchas de ellas aparcadas al pie del poste que, orgulloso, muestra la aparente voluntad del concejal de turno de reservar para el ciudadano un espacio que le es propio.

La pasividad municipal para exigir el cumplimiento de sus propias decisiones no es nueva.  Se ha mantenido a lo largo de tantos  mandatos municipales, con alcaldes de derechas y de izquierdas, que los motoristas, o parte de ellos, han llegado a la conclusión de que la señal en cuestión está colocada en la acera para ser incumplida, que un día apareció a modo de cumplimiento teórico de una ordenanza de circulación aprobada por el Consistorio barcelonés, quizá, por unanimidad. Si hay que aprobar normativas, se aprueban. La exigencia de su cumplimiento ya es otra cosa.

Ada Colau inició su mandado con una esperanzadora política de movilidad. En síntesis, se comprometió a dar más espacio al peatón y reducir el uso de vehículos privados. Creo que ese gobierno va a tener el coraje de unir los dos tramos del tranvía de la Diagonal, también que aumentará el número de las supermanzanas y marcará las pautas para que, a la corta o a la larga, los coches que funcionen con diesel desaparecerán. Pero mantengo mis dudas de que el equipo de Colau se atreva a transformar esas señales de tráfico en algo más que un simple poste colocado al tuntún, recelo de que las motos desaparezcan de aceras y paseos y que esos espacios sean devueltos a los ciudadanos de a pie. Exigir el cumplimiento de esa ordenanza de la movilidad era lo más fácil cuando Ada Colau ocupó la alcaldía, en mayo del 2015, y también podía haber sido lo más ejemplarizante. Y no se hizo. Miedo a las motos, miedo al loby del vehículo privado. Miedo a la segura manipulación mediática. Como siempre. Ya conocemos esa historia.

Sería bueno que, por lo menos, se retiraran las señales incumplidas de las aceras. Así el ayuntamiento evitaría mostrar en público la vergüenza por su pasividad.