Mostra totes les entrades de NC

De las barracas, a la Barcelona de hoy

Barraques de Can Tunis cap al 1949 (Arxiu Municipal Administratiu Barcelona)
Barracas de Can Tunis, 1949. Foto: Arxiu Municipal Administratiu Barcelona. Foto de portada: Vista aérea del barrio del Somorrostro, 1950

José Molina Ayala
Abogado

A finales de los años 50 del siglo XX unas 100.000 personas, un 7% de la población de Barcelona vivían en barracas. Los últimos núcleos de barracas se derribaron antes de los Juegos Olímpicos de 1992, pero la memoria de los que vivieron aquella realidad aún perdura. La Comisión Ciudadana para le recuperación de los barrios de barracas que representan a 81 entidades vecinales, sociales y culturales solicitaron al Ayuntamiento hacer visible la memoria de los principales barrios de barracas. Hoy  se colocará en la playa del Somorrostro de Barcelona la primera de una serie de placas en memoria de quienes vivieron en barracas en la Barcelona en el siglo XX.

Continua la lectura de De las barracas, a la Barcelona de hoy

¿Pobreza o economía sumergida?

adjuntos_fichero_199767_0087c0deb23f5c43g
Elda fue bautizada como ‘la ciudad del zapato’ por las numerosas fábricas y tiendas de calzado que albergaba

Entre los diez municipios con menor renta per capita por declarante hay cuatro de Alicante: Orihuela, Torrevieja, Elche y Elda. En 1995 recorrí el País Valenciano. Alicante capital me la definieron como ciudad terciaria tan hermosa como muerta que no podía competir con la industria de Elche, el turismo de Benidorm, la agricultura de Orihuela, las mafias de Torrevieja, el calzado de Elda. En estos años ¿aumentó la pobreza o la economía sumergida en Orihuela, Elche, Torrevieja y Elda?

A Christmas Carol

He repetido muchas veces que España no tiene futuro. Es la conclusión lógica y razonable a la vista de la situación en el actual campo de fuerzas del país. Esto del ‘campo de fuerzas’ es una herramienta muy útil para entender cómo funcionan las cosas en una determinada situación. Un escenario, como se dice ahora. Con fantasmas y todo…

¿Fuerza positivas? Sí las hay. Desde luego no esa batahola de datos macroeconómicos que nos ensordece y así nos impide ver que se trata de mucho ruido y de poquísimas nueces. Si el enfermo se cura no será porque la temperatura baje una décima tomada en la exila, media décima en la boca, una y media en el ano y tres cuartos de décima en la punta de la nariz o en cualquier otra punta que se les ocurra. Las razones que llevan a sobrevivir o a morir van por otras dimensiones.

¿Qué hay que sea positivo? Vamos a apuntar un ejemplo:

En estas semanas pre-prenavideñas se ha desatado el optimismo de muchos pequeños empresarios de por aquí. Se detecta que muchos, muchos han vuelto a encargar lotes de navidad para su gente y para sus clientes. Los proveedores de productos para esos lotes están teniendo incrementos del 100 por ciento y más respecto del año pasado. “¡Nos vuelven a encargar empresarios que no lo hacían desde el 2006!”.

Y, ¡atención! Esta gente, los que regalan lotes, sus clientes, sus proveedores… todos son pequeñas y medianas empresas. No son los del IBEX. Son esos pequeños, capaces de crear empleo. Más aún: En su gran mayoría fueron a ‘votar’ el 9N y no le hacen ascos a Podemos; muchos de ellos, todo lo contrario: cuando oyen eso de ‘bolivarianos’ se ríen…

Esa gente, y no ellos solos, son los que pueden sacar adelante el país en un futuro próximo, si no lo agostan los fantasmas del pasado: la vieja casta y los viejos medios, y la vieja derecha omnipresente y el viejo pueblo servil que lame culos para seguir recogiendo las migajas que caen de la mesa.

Y si los rabiosos que se creen progresistas no joden la marrana. Recordemos que a Obama lo han hundido los que le votaron y luego, a las tres semanas, como no había hecho milagros, dijeron que ‘les había decepcionado’ y dejaron el campo a los republicanos. Con amigos así no se precisan enemigos. Y con eternos ‘denunciantes’, que invalidan sin aportar a la sociedad nada más que su bilis, tampoco.

Que no sepa tu mano derecha…

6a06f9b8061569fc729c6250574f881a
Ana Botella durante la manifestación

… lo que está haciendo tu otra mano derecha.

Ya me disculparán ustedes que la cosa quede rara, pero suponer que esos meapilas antiabortistas puedan tener algo izquierdo, ni que sea una mano, es inimaginable.

La alcaldesa de Madrid, a través de los prebostes de sus sectas, se ha montado una mani divina, a favor de sus ideas. Bueno, al parecer eso es un derecho de manifestación que tienen los de esas sectas en Madrid, no como otros, que según lo que manifiesten tienen a los rottweiler de la fiscalía encima. Pero la buena señora, o es muy simplona o es muy caótica, porque se ve que se olvidó de dar las instrucciones adecuadas a sus correveidiles.

Su portavoz en la mani ha declarado que, de la Glorieta de Ruiz Jiménez hasta la Plaza de Colón han reunido un millón cuatrocientas mil personas. Quizá algunos, echando mano del Google Maps, deduzcan, empleando la regla de tres, que en la V catalana hubo veinte millones de manifestantes, pero sería meternos en camisa de once varas. Demos por buena la palabra de esos católicos, apostólicos y madrileños que se supone que no levantan falsos testimonios ni los bajan: Un millón cuatrocientos mil.

Pero el jefe de los guardias de la porra, que así llamaban en los Madriles a los municipales cuando yo era crío, como no tenía instrucciones claras al respecto por parte de la señá alcaldesa, sacó el manifestómetro que heredó de la lideresa Aguirre, la cólera de Dios, y le salieron sesenta mil. Se ve que el mamporrero mayor de los de la porra se olvidó de poner el piringulillo del aparato en “son buenos” y lo dejó en la posición de “son malos”, un descuido que en otros tiempos le hubiera costado un sumarísimo con fusilamiento incluido, y ahora que lo envíen a descapullar monos al Valle de los Caídos.

Eso pasa por no dar instrucciones claras sobre lo que tienen que decir unos y otros. Más o menos como lo que pasa aquí con Alicia y el fiscal general, que todos son mu bien mandaos, pero que si no les dan instrucciones claras, hacen quedar de gilipollas para arriba a su señorita.

De todas formas, la cosa no tiene importancia, porque, aplicando los nuevos, flamantes y relucientes principios matemáticos sobre la opinión pública que han proclamado Rajoy, su ministro de policía (que lloriqueaba por que no le dejaron ir a la mani), su autoproclamada portavoz en Cataluña y otros cernícalos que no saben lo que son ni la lógica ni la vergüenza, obtenemos la conclusión de que entre cuarenta y tres y cuarenta y cuatro millones de españoles, que no estuvieron allá, son partidarios de la existencia de una razonable ley de aborto.

¡Qué cruz, Dios, que cruz!

La doble moral

La Conferencia Episcopal andaba de documento sobre la inmoralidad reinante en al sociedad española cuando la inmoralidad de unos curas pederastas de Granada estalló en el conciliábulo. Prietas las filas, tibio comunicado de condena. La nefasta herencia de Juan Pablo II sigue viva entre nuestros prelados: denunciar la inmoralidad de la sociedad y de lo nuestro si te he visto no me acuerdo. Una política que es una pesada cruz de llevar para los sacerdotes honestos. Que los hay a miles.

Monty Python, for ever  

Al principio no me di cuenta. Después de comentarlo a varias personas de mi entorno y comprobar las expresiones de horror que generaba sentí que debía fijarme un poco más en la noticia y la transcendencia que podía tener. Debo decir que detecté algunas líneas de profundización interesantes, pero que, en conjunto, he quedado bastante desconcertado. Juzguen ustedes:

Según un estudio publicado ayer por La Vanguardia, la canción Always Look On The Bright Side Of Life, del grupo cómico británico Monty Python, desbanca al clásico My Way de Frank Sinatra como la melodía más escuchada en los funerales del Reino Unido.

Los españoles, en general, tenemos fama de chulos, lo que ennoblecemos diciendo que todo payo lleva un rey dentro del cuerpo, y los gitanos, sangre de reyes en la palma de la mano. Jardiel Poncela, cuando españolizó a Leónidas (hoy más conocido por sus trescientos que por otra cosa), dijo de él: ‘¡Qué chulo va a la muerte el muy gitano!’. En Madrid, incluso, se llegó a basar el arquetipo local sainetero y zarzuelero en el chulo, con pañuelo al cuello y gorra de visera. Como Pichi, el chulo que castiga.

Pues no. Nos ganaban los ingleses. Resulta que allá, cuando alguien hincaba el pico, sus allegados se apresuraban a proclamar a los cuatro vientos: ‘¡Oigan! ¡Que vivió como le dio la gana!’. No puedo menos de pensar que los que han estado siendo despedidos de esta manera son los que, de críos, en el cine, en vez de aguantar un NODO con las aventuras de Paco La Rana, que iba de pantano en pantano, tenían que ponerse de pie (los mayores así se lo exigían), después del the end de la última película de la sesión, para escuchar, si no firmes sí, al menos, en posición modosa, el God Save The Queen. Vale. Luego fueron fontaneros, oficinistas o funcionarios, pero en el fondo de su alma lo que querían era dar la sensación de que hacían lo que les daba la gana. Y concediéndoles esa pequeña satisfacción póstuma les despedían.

Pero los tiempos van cambiando. Y a mí, viejo, me cuesta interpretar qué satisfacción se supone que le quieren dar al abuelo que se va con esa música y letra que todos recordamos: Brian y una docena de crucificados que le acompañan, cantando con un ritmo más adecuado al claqué que al plañido, ‘mira siempre el lado bueno de la vida’. ¿Ustedes qué piensan?

¡Cuerpo a tierra, que vienen los nuestros!

14145253506659
Sonia Castedo, entre José Císcar y Alberto Fabra, en una imagen de archivo. Foto: EFE

e-Mail del País Valencià
Javier Andrés Beltrán
Periodista

Cuenta el periodista Miguel Angel Aguilar que en vísperas del triunfo del PP en las elecciones de marzo de 1996 a Rodolfo Martín Villa se le oyó decir en más de una ocasión aquello de: ¡Cuerpo a tierra, que vienen los nuestros! Una frase cuya paternidad le es atribuida a Pío Cabanillas en los meses en que la UCD de Adolfo Suárez entró en fase de descomposición. Hoy en día la alerta sigue de plena vigencia, por ejemplo para el presidente valenciano Alberto Fabra. En política el ‘fuego amigo’ también suele causar estragos y a Fabra le disparan desde muchos frentes dentro del PP.

Continua la lectura de ¡Cuerpo a tierra, que vienen los nuestros!

Las tablas de piedra de la ley de piedra

Mis amigos me peguntan por el origen de ese asco, que tan frecuentemente expreso, por lo español. Me confesaré:

En el origen está un texto que estudiamos durante el bachillerato. En la calle mayor de una ciudad castellana coinciden opuestamente dos lujosos carruajes, el del Regidor Mayor y el del Regidor Perpetuo. Los respectivos cocheros y lacayos reclaman la preferencia de paso. Nadie cede. Los personajes descienden y se van cada uno a su casa. Carruajes, caballos, cocheros y lacayos se quedan allí. El asunto va a los tribunales. Durante lustros el proceso sigue, da vueltas, se recurre, llega al rey… Mientras tanto la servidumbre de ambos nobles mantiene la situación: Los coches siempre limpios y brillantes, los caballos, cocheros y lacayos, como los jugadores del Barça, practicando rotaciones. La calle, inutilizada a lo largo de los años. Llega la sentencia. Todos se ponen firmes en sus puestos. El alguacil la lee. El pueblo entero asiste al espectáculo. Se le da la razón a uno y se ordena que avance su carruaje y que retroceda el del otro. Antes de que se cumpla, el señorón triunfador se acerca al perdedor, le dice que, en realidad, con un poco de buena voluntad, en la calle caben los dos. Se abrazan. Declaran: “Era una cuestión de dignidad”. Pasan a la vez los dos carruajes. El pueblo sorbe mocos y aplaude entusiasmado.

Asco de dignidad. Asco de justicia. Asco de pueblo. Asco de país.

¿Siglo de Oro? La miseria de los pícaros, la corte de los milagros, los hidalgos echándose migas en la barba para simular que habían comido. El país descosiéndose y los señorones, los tribunales, los jueces, los alguaciles las autoridades y el rey pateándose tiempo y riquezas en mantener pleitos estúpidos por cuestiones de dignidad, y el pueblo, servil y estúpido, entusiasmado y emocionado ante tanta monstruosidad y reuniendo razones para, cuando uno de esos aristócratas dignos y egoístas se muera, ir a hacer colas para ver su catafalco y llorarle. Todo  antes que considerar que cada problema se debe resolver en su nivel y que todos debemos comportarnos como racionales y no como majaderos.

Estos días, en que la corrupción nos arrasa y el desgobierno nos disuelve, cuando millones de catalanes salen a decir de todas las maneras imaginables que, ante tanta ineptitud, tanta burla y tanto odio, quieren decidir su propio futuro, todo el sistema del Estado se dispone a repartir leña enarbolando las tablas de piedra de la ley de piedra. E invitan a todos los españoles a denunciar. Y gritando: “¡La ley es igual para todos!”.

Si fuéramos ricos les llamaría imbéciles. Por la pobreza actual les llamaré canallas. Y repetiré que me dan un profundo, profundísimo asco.

 

Foto de portada: Colas en el Ayuntamiento de Sevilla para dar el último adiós a la duquesa de Alba.