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La Lamantable és un blog d'informació crítica, format per un grup de persones heterogènies, tant en l’aspecte personal com en el professional, a les quals els uneix el sentiment de l’amistat.

Psicosis de corrupción

Almuerzo con amigos. Se habla de muchas cosas. El abogado explica que hubo unos años en los que todos los presos pedían el traslado a la cárcel de (cita el nombre, que por prudencia obvio) porque era la única en la que con la comida se servía un vaso de vino. El amigo sociólogo da la voz de alerta: “Es probable que el director o un familiar tuviesen un viñedo y el vaso de vino formase parte del negocio”. Psicosis de corrupción. Ya es nuestro ADN colectivo.

Una cosa es predicar y otra dar trigo

Todavía colean los comentarios a las notas de los exámenes de la banca europea. Todos, políticos, economistas y periodistas, dicen lo mismo: A ver si ahora que se ha demostrado que son solventes, los bancos empiezan a dar créditos para que arranque la economía.

Los políticos mienten por vicio, los periodistas por ignorancia y los economistas porque están hartos de que nadie les haga caso y se sacan el tema de encima lo más rápidamente posible.
Los bancos no daban créditos no por falta de solvencia de ellos, sino por falta de solvencia de los que deberían devolver el dinero que se les prestara.
Y como los posibles candidatos a recibir los créditos seguirán siendo insolventes, se quedarán en eso, en candidatos, sin créditos.
Para que un particular o una empresa reciba un crédito, antes debe probar que es solvente. Antaño, cuando todo subía (los sueldos crecían y el puesto de trabajo era estable, los precios subían y el valor de la vivienda hipotecada también…) la solvencia se calculaba con unos baremos que tenían en cuenta todo eso. Cuando las subidas se acabaron y la gente fue al paro el modelo se rompió, y la culpa de la debacle se atribuyó a los baremos optimistas de la banca (“¡Y daban hipotecas a todo el mundo…!”) llamándoles codiciosos, cuando antes a los que eran más estrictos les tildaban de roñosos.
Y si pensamos en empresas, antes una previsión de ventas era una venta. Ahora una venta es una plegaria: “¡Virgencita, que no se echen atrás!”.

Para personas y empresas, los nuevos baremos no los han inventado los banqueros. Han sido las autoridades políticas (los que les examinan) quienes les han dicho: Hipotecas a viejos, no, que se morirán antes de acabar de pagarlas y los herederos… ves tú a saber; y garantizadas por la vivienda, no; que prueben unos ingresos seguros que permitan pagarlas. Créditos a empresas no, a no ser que tengan visibles dineros para poder devolverlos, Y, si no, que amplíen capital, como han hecho los bancos…
Los banqueros dicen querer dar créditos: “Es nuestro negocio”. Es retórica. Ahora tienen otros negocios más seguros. Deuda pública, por ejemplo.