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La Lamantable és un blog d'informació crítica, format per un grup de persones heterogènies, tant en l’aspecte personal com en el professional, a les quals els uneix el sentiment de l’amistat.

Lamentable adéu

Sis anys i tres mesos després d’iniciar la seva aventura, quan més creix la mentida ara anomenada postveritat, La Lamentable baixa la persiana

 

Sis anys i tres mesos. Aquest és el temps que La Lamentable ha estat en contacte amb els seus lectors, des del primer moment fidels al seu contingut i amb un creixement lent, però constant: 477.988 visites el 2014; 483.890 el 2015 i 489.299 el 2016. El bloc va néixer en el si d’una penya d’amics i contertulians setmanals que un bon dia van decidir que encara tenien alguna cosa a dir sense necessitat de romandre encotillats per les normes i imposicions dels mitjans de comunicació a l’ús. I així, el dia de Sant Jordi del 2011 ens vam llançar a una aventura lliure i difícil, un model d’informació i opinió oberta i plural, progressista i crítica … o si més no això hem cregut que fèiem.

Però el model era difícil. Es basava en el voluntarisme dels col·laboradors -la majoria dels quals no solament no cobraven, sinó que pagaven la quota de socis-, que dedicaven el seu valuós i sempre escàs temps lliure a La Lamentable. El bloc, que va néixer motivat per les facilitats d’internet per crear un mitjà de comunicació i de l’entusiasme d’un grup de promotors, ha llanguit quan aquest sentiment inicial ha afluixat, l’oferta de mitjans similars s’ha multiplicat, i els textos dels col·laboradors han deixat de fluir -se suposa que perquè han decidit dedicar el seu temps lliure a altres ocupacions-. El nostre únic capital ha estat el talent dels col·laboradors, la seva voluntat de participar en aquest projecte comú i plural, l’esforç sense límit horari dels editors, i les aportacions econòmiques d’una vintena de socis que han permès afrontar els costos tècnics de la gestió del bloc.

Quan el cansament, la situació política polaritzada que es viu al país, l’efectivitat del medi condicionada per les plataformes d’informació i opinió immediata com Facebook o Twitter, ha fet efecte en el funcionament quotidià, la professionalització o el tancament es presentaven com a úniques sortides. Una enquesta realitzada entre la vintena de socis que sostenien econòmicament el bloc ha revelat que allà on hi va haver entusiasme ara guanya el cansament -al qual no és aliè l’edat dels col·laboradors- i en molts casos el pessimisme. Així que ens hem plantejat la conveniència d’una retirada digna, satisfets per la tasca que hem realitzat amb tan escassos mitjans. Si hem generat controvèrsia, remogut inèrcies i aportat alternatives ideològiques donarem per ben empleat temps i esforços realitzats.

Ha estat un plaer haver-nos conegut.

La Lamentable

Lamentable adiós

Seis años y tres meses después de iniciar su aventura, cuando más arrecia la mentira ahora llamada postverdad, La Lamentable baja la persiana

Seis años y tres meses. Ese es el tiempo que La Lamentable ha permanecido en contacto con sus lectores, desde el primer momento fieles a su contenido y con un crecimiento lento, pero constante: 477.988 visitas en 2014; 483.890 en 2015 y 489.299 en 2016. El blog nació en el seno de una peña de amigos y contertulios semanales que un buen día decidieron que aún tenían algo que decir sin necesidad de permanecer encorsetados por las normas e imposiciones de los medios de comunicación al uso. Y así, el día de Sant Jordi del 2011 nos lanzamos a una aventura libre y difícil, un modelo de información y opinión abierta y plural, progresista y crítica…o por lo menos eso hemos creído que hacíamos.

Pero el modelo era difícil. Se basaba en el voluntarismo de los colaboradores –la mayoría de los cuales no solo no cobraban, si no que pagaban la cuota de socios–, que dedicaban su valioso y siempre escaso tiempo libre a La Lamentable. El blog, que nació motivado por las facilidades de internet para crear un medio de comunicación y del entusiasmo de un grupo de promotores, ha languidecido cuando ese sentimiento inicial ha aflojado, la oferta de medios similares se ha multiplicado, y los textos de los colaboradores han dejado de fluir -se supone que porque han decidido dedicar su tiempo libre a otros menesteres-. Nuestro único capital ha sido el talento de los colaboradores, su voluntad de participar en ese proyecto común y plural, el esfuerzo sin límite horario de los editores, y las aportaciones económicas de una veintena de socios que han permitido afrontar los costes técnicos de la gestión del blog.

Cuando el cansancio, la situación política polarizada que se vive en el país, la efectividad del medio condicionada por las plataformas de información y opinión inmediata como Facebook o Twitter, ha hecho mella en el funcionamiento cotidiano, la profesionalización o el cierre se presentaban como únicas salidas. Una encuesta realizada entre la veintena de socios que sostenían económicamente el blog ha revelado que allí donde hubo entusiasmo ahora gana el cansancio –al que no es ajeno la edad de los colaboradores– y en muchos casos el pesimismo. Así que nos hemos planteado la conveniencia de una retirada digna, satisfechos por la tarea que hemos realizado con tan escasos medios. Si hemos generado controversia, removido inercias y aportado alternativas ideológicas daremos por bien empleado tiempo y esfuerzos realizados.

Ha sido un placer habernos conocido.

La Lamentable

Cuenta atrás

Josep Maria Cuenca
Escritor

Un año más (o menos, según se mire) los estertores de julio han visto concluir otro Tour de Francia. El cuarto para Froome y el quinto para su equipo, el adinerado y vanguardista Sky, capitaneado en los márgenes de la carretera por Dave Brailsford, un hombre de nuestro tiempo donde los haya en la medida que combina en su currículum lo específico (formación deportiva) con lo conveniente (posee un máster en administración y dirección de empresas).

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Botín, Piano, Goya y las mujeres

Primero fue Bilbao con el Guggenheim de Frank Gehry. Años más tarde lo ha intentado Avilés con su Centro Niemeyer. Y ahora lo repite Santander con el Centro Botín, proyectado maravillosamente por Renzo Piano. Los tres centros coinciden en que su arquitectura prima sobre sus contenidos, en casi todos los casos son pasto para turistas con prisas.

El centro cuiltural de Bilbao ha logrado revitalizar la ría y convertir la ciudad vasca en lugar obligado de peregrinaje estético.

El segundo lo tiene peor. Cuando aún no se cumple una década de su inaguración, el desgaste de la infraestructura es tan evidente como desoladora su programación cultural. Su visita me recordó el Fòrum de les Cultures de Barcelona. No basta con tener un contenedor magnífico. Es necesario también tener una sociedad creativa y organizada capaz de llenarlo de contenido.

El Botín de Santander lo han inaugurado este mes de julio. Aún es pronto para aventurar su recorrido. Desde luego va a tener cola de visitantes interesados por el edificio. Una singular construcción de dos bloques diáfanos, ‘flotantes’, con medio cuerpo suspendido sobre el agua, como dos quillas de barcos adentrándose en el mar… Una masa enorme que literalmente parece suspendida sobre la línia de la bahía y el muelle, interrumpiendo apenas la visión de conjunto que puede verse desde los jardines de Pereda, donde se enclava.

–Un centro cultural suspendido sobre unos jardines, construido en un muelle… ¿Todo legal, eh? –pregunté a una de las guías que nos lo enseñaban. La chica sonrió con complicidad.

–El señor Botín lo podía todo– respondió.

De las tres exposiciones que pueden verse en el Centro Botín, distribuidas caóticamente («somos novatos en esto» me dijeron) vale la pena la dedicada a Goya. Se trata de una colección de dibujos del genial pintor cedidas por el Museo del Prado (todo queda en casa).

Son anotaciones íntimas e informales escritas en cuadernos que en ocasiones sirvieron como primeros apuntes para luego desarrollarlos en un cuadro. Vale la pena leer las explicaciones con las que se acompañan cada uno de los dibujos para entender el universo personal de Goya, el mundo en el que le tocó vivir, y su manera de verlo y sufrirlo.

He seleccionado algunas imágenes, todas referidas a la situación de las mujeres, con la explicación que las acompaña, para incitar el deseo de quienes quizá se decidan estas vacaciones poner rumbo a Santander.

Violencia de género. Una desigual pelea entre un hombre y una mujer. «La sombría atmósfera del dormitorio y las luces de los cuerpos vestidos con camisones muestran el movimiento de la lucha, con el orinal volcado a sus pies, mientras que la brutalidad del hombre se refleja claramente en su rostro»

GOYA
Heroínas «En ocasiones, las mujeres son heroínas que defienden a sus hijos, en otras sujeto de violaciones por los soldados y, por lo general, víctimas inocentes del conflicto. Este dibujo muestra con extraordinaria delicadeza el cuerpo inerte y semidesnudo de una mujer que es cargada en un carro junto a otras víctimas (cadáveres), camino del cementerio.» La disposición de la escena recuerda el ‘Descendiminto de Cristo’
GOYA
La excepción. «Aunque la presencia de la mujer en la Tauromaquia está restringida a su papel de expectadora, Goya incluyó la notable excepción de Nicolasa Escamilla, conocida como La Pajuelera porque de joven vendía paujelas de azufre para la desinfección. Criticada en su tiempo por ir en contra del papel y del caràcter tradicionalmente reservado a la mujer, Goya no emite un juicio negativo sobre ella sino que refleja su valentía en el modo de picar el toro, citando al animal y dejándolo llega sin mover el caballo»
«Los candados como símbolo de cerrazón mental son recurrentes en los dibujos de Goya. Los que cerraban las bocas expresan la falta de juicio crítico o el sometimiento de las mujeres, en muchos casos sexual, mediante el uso de los cinturones de castidad.» Goya tituló este dibujo ‘La confianza’. «Alude a la falsedad de una confianza que no está basada en la sinceridad recíproca, sino en la prohibición mutua»

Llengües nacionals

Les llengües oficials són una imposició dels estats. Veieu França, Itàlia, Alemanya o Espanya. Per contra hi ha Canadà, on el bilingüisme es consolida com exemple impossible per a Espanya

Eugènia de Pagès
Catedràtica d’Història

Els estats es van inventar la denominació de llengües oficials i per tant van crear la divisió, totalment artificial, entre llengües importants i llengües prescindibles. Però, les primeres no tenen cap característica lingüística que els hi doni el caràcter d’oficials.

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Paco Griéguez, un deportado murciano

Murcia rinde homenaje a Paco Griéguez, uno de esos murcianos deportados a los campos de exterminio nazis que aún sobrevive

e-mail de Murcia
Diego Jiménez
Miembro de la Asociación Memoria Histórica de Murcia

Una de las deudas pendientes de la democracia, para restaurar la Memoria y la compensación a las víctimas del fascismo, es el homenaje a los miles de españoles que, desde territorio francés, fueron deportados a los campos de exterminio nazis. Para darnos una idea de lo que supuso aquel infierno para muchos republicanos, cabe decir que de las 10.000 personas deportadas a esos campos de la muerte, sobrevivieron menos de la mitad. La Región de Murcia aportó 520, y sólo sobrevivieron 235, entre ellas, 32 de Murcia capital.

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¿Pero quién mato a Laura Palmer?

Hay que leer a Ayn Rand para entender la mentalidad de la América actual, formada por capitanes de empresa con la razón absoluta como dios y su absoluta determinación como arma

La soberbia autista de las élites (13)
Bibliografía histórica. La rebelión Atlas

Miguel Aznar
Consultor

En 1.990 el canal americano ABC comenzó a emitir Twin Peaks. Al poco tiempo, primero en América y pronto en todo el mundo, los seguidores de la serie se preguntaban, confiando en que se trataría de unos episodios de misterio al uso, quién podría ser el asesino. En una semanas la gente ya usaba esta frase –¿Pero quién mato a Laura Palmer? [foto superior]– como muletilla cuando aparecía en la conversación un tema que no estaba claro. Continua la lectura de ¿Pero quién mato a Laura Palmer?

Anexo 1. Apología de Howard Roark

La soberbia autista de las élites (13)
Bibliografía histórica. La rebelión Atlas

El Manantial, de Ayn RandTraducción Luis de Paola para Plaza y Janés

Discurso de H. Roark en su propia defensa durante el juicio en el que se le acusa de destruir una obra que él diseñó, sin cobrar, y que, contra lo previamente acordado, fue modificada sin su consentimiento.

La expresión ‘segunda mano’ –personas ‘segunda mano’– la usa la autora para describir a gente en posición de subordinación jerárquica y moral; personas mediocres que para lograr los pequeños éxitos que ambicionan están dispuestos a venderse, a vender sus principios y a vender todo –personas, cosas, situaciones… – lo que valoran.

Hace miles de años el hombre descubrió la forma de encender el fuego. Probablemente se quemó, al exponerse a enseñar a sus hermanos la manera de hacerlo. Se le consideró una persona perversa que había tenido tratos con el demonio para aterrorizar a la humanidad. Pero, desde entonces, los hombres han encendido el fuego para calentarse, para cocer sus alimentos, para iluminar sus cuevas. Les había dejado un don que ellos no habían concebido y había alejado la oscuridad de la tierra. Siglos más tarde un primer hombre inventó la rueda. Probablemente sería martirizado en el aparato que había enseñado a construir a sus hermanos. Se le consideró un transgresor que se había aventurado en territorio prohibido. Pero desde entonces los hombres pueden viajar recorriendo todos los horizontes. Les dejó un don que ellos no habían concebido y abrió los caminos de la tierra.

Ese hombre, rebelde e iniciador, está en el primer capítulo de cada leyenda que la humanidad ha realizado desde sus principios. Prometeo fue encadenado a una roca y allí devorado por los buitres, porque había robado el fuego a los dioses. Adán fue condenado al sufrimiento porque comió del fruto del árbol de la ciencia. Cualquiera que sea la leyenda, donde quiera que estén las sombras de su memoria, la humanidad ha sabido que su gloria ha comenzado con uno de esos hombres y que éste pagó muy cara su valentía.

A través de los siglos ha habido hombres que han dado pasos en caminos nuevos sin más armas que su propia visión. Sus fines serán diferentes, pero todos ellos tenían esto en común: el paso inicial, el camino nuevo, la visión propia y la respuesta que recibían: odio. Los grandes creadores, los pensadores, los artistas, los hombres de ciencia, los inventores han estado solos contra los hombres de su época. Todo pensamiento nuevo ha constituido una oposición. El telar mecánico fue considerado un mal. A la anestesia se la consideró un pecado. Pero los hombres de visión propia continuaron adelante. Lucharon, sufrieron y pagaron su grandeza, pero vencieron.

Ningún creador ha sido impulsado por el deseo de servir a sus hermanos, porque sus hermanos rechazaban el don que les ofrecía y ese don destruía la rutina perezosa de sus vidas. Su verdad fue el único móvil. Su propia verdad y su propio trabajo para realizarlo a su propio modo. Una sinfonía, un libro, Una máquina, una filosofía, un aeroplano o un edificio; eso era para él su meta y su vida. No eran aquellos que escuchaban, leían, trabajaban, creían, volaban o habitaban lo que él creaba. Le interesaba la creación, no sus consumidores. La creación que daba forma a su verdad. Él mantenía su verdad en contra de todo y en contra de todos…

Su visión, su fuerza, su valor, procedían de su propio espíritu. El espíritu del hombre es, sin embargo, su propio ser. Esa entidad que constituye su conciencia. Pensar, sentir, juzgar, obrar son funciones del yo.

Los creadores no eran altruistas. Era el secreto total de su poder, la propia seguridad, el propio motivo, su propio engendro. La causa primera, la fuente de energía, la fuerza vital, el Primer Motor. El creador no sirve a nada ni a nadie. Vive para sí mismo.

Y solamente viviendo para sí mismo ha sido capaz de realizar esas cosas que son la gloria del género humano.

El hombre sólo puede sobrevivir por su mente. Llega desarmado a la tierra. Su cerebro es su única arma. Los animales obtienen el alimento por medio de la fuerza muscular. Él debe plantar su alimento o cazarlo. Para cultivar las plantas necesita un proceso de su pensamiento. Para cazar, necesita armas y el hacer armas constituye un proceso del pensamiento. Desde la necesidad más simple hasta la abstracción religiosa más alta, desde la rueda hasta el rascacielos, todo lo que somos y todo lo que tenemos procede de un solo atributo del hombre: la función de su mente.

Pero la mente es un atributo del individuo. No existe una cosa tal como un cerebro colectivo. No hay una cosa tal como el pensamiento colectivo. Un acuerdo realizado por un grupo de hombres es sólo un compromiso o un promedio extraído de muchos pensamientos individuales. Es una consecuencia secundaria. El acto primario, el proceso de la razón debe ser ejecutado por cada hombre solo. Podemos dividir una comida entre muchos hombres, pero no podemos digerirla con un estómago colectivo. Ningún hombre puede usar sus pulmones para respirar por otro hombre. Ningún hombre puede usar su cerebro para pensar por otro. Todas las funciones del cuerpo y del espíritu son privativas. No pueden ser compartidas ni transferidas.

Hemos heredado los productos del pensamiento de otros hombres. Hemos heredado la rueda. Hicimos un carro. El carro se transformó en automóvil. El automóvil ha llegado a ser aeroplano. Pero todo el proceso que recibimos de otros es el producto terminal de sus pensamientos. La fuerza en movimiento es la facultad creadora que toma ese producto como un material, lo usa y permite dar un paso hacía delante. Esta facultad creadora no se puede dar o recibir, participar o conceder en préstamo. Pertenece al hombre solo, al individuo. Lo que él crea es propiedad de su creador. Los hombres aprenden el uno del otro, pero todo estudio es solamente intercambio de material. Ningún hombre puede darle a otro su capacidad de pensar. Sin embargo, esa capacidad es nuestro único medio de sobrevivir.

Nada le ha sido dado al hombre sobre la tierra. Todo lo que él necesita lo tiene que producir. Y aquí el hombre afronta su alternativa fundamental; puede sobrevivir de una forma u otra; por el trabajo independiente de su propia mente o como un parásito alimentado por la mente de otro. El creador produce, el parásito toma en préstamo.

El interés del creador es la conquista de la naturaleza. El interés del parásito es la conquista del hombre. Su fin esencial está en sí mismo. El parásito vive de segunda mano. Necesita de los demás. Los demás llegan a ser su móvil esencial.

La necesidad básica del creador es la independencia. La mente que razona no puede vivir bajo ninguna forma de compulsión. No puede ser reprimida, sacrificada, subordinada a ninguna consideración, cualquiera que sea. Exige una independencia total en su función y en su móvil. Para un creador todas las relaciones con los hombres son secundarias.

La necesidad básica del que necesita de otro es asegurarse los vínculos con los hombres para poder nutrirse. Coloca ante todo las relaciones. Declara que el hombre existe para servir a los otros. Predica altruismo.

El altruismo es la doctrina que exige que el hombre viva para los demás y coloque a los otros sobre sí mismo.

Ningún hombre puede vivir para los otros. No puede compartir su espíritu como no puede compartir su cuerpo. Pero el que necesita de otro se vale del altruismo como un arma de explotación e invierte la base de los principios morales del género humano. Se les ha enseñado a los hombres los preceptos para destruir al creador y se les ha enseñado la dependencia como virtud.

El hombre que intenta vivir para los demás es un dependiente. Es un parásito en el móvil y hace parásitos a los demás a quienes sirve. La relación no produce más que corrupción. Es absurda como concepto. Lo que más se aproxima a ello en la realidad —el hombre que vive para servir a los otros— es el esclavo. Si la esclavitud es físicamente repulsiva, ¿cuánto más repulsivo no será el concepto de la servidumbre del espíritu? El esclavo conquistado tiene un vestigio de honor, tiene el mérito de haber resistido y el de considerar que su condición es mala. Pero el hombre que voluntariamente se esclaviza es la más baja de las criaturas. Degrada la dignidad del hombre. Ésta es la esencia del altruismo.

Los hombres han aprendido que la virtud más alta no es realizar, sino dar. Sin embargo, no se puede dar lo que no ha sido creado. La creación es anterior a la distribución, pues, de lo contrario, no habría nada que distribuir. La necesidad de un creador es previa a la de un beneficiario. Sin embargo, se nos ha enseñado a admirar al imitador, que otorga dones que él no ha producido. Elogiamos un acto de caridad y nos encogemos ante un acto creador.

A los hombres se les ha enseñado que su primera preocupación debe consistir en aliviar el sufrimiento de los demás. Pero el sufrimiento es una enfermedad. Si uno tiene ocasión debe tratar de dar consuelo y asistencia, pero hacer de eso el más alto testimonio de virtud es considerar el sufrimiento como lo más importante de la vida. Entonces el hombre desea ver sufrir a los demás para poder ser virtuoso. Tal es la naturaleza del altruismo. Un creador no tiene interés en la enfermedad, sino en la vida. Sin embargo, la obra de los creadores ha eliminado una enfermedad tras otra, en el cuerpo y en el espíritu del hombre, y ha producido más alivio para el sufrimiento que lo que cualquier altruista pudo nunca concebir. A los hombres se les ha enseñado que estar de acuerdo con los otros es una virtud. Mas el creador es un hombre que disiente.

A los hombres se les ha enseñado que nadar con la corriente es una virtud. Pero el creador es el hombre que nada contra la corriente. A los hombres se les ha enseñado que estar juntos constituye una virtud. Pero el creador es el hombre que está solo.

A los hombres se les ha enseñado que el ego es el sinónimo del mal y el altruismo es el ideal de la virtud. Pero el creador es un egoísta en sentido absoluto y el hombre altruista es aquel que no piensa, no siente, no juzga, no construye.

La elección no debe ser el sacrificio de uno mismo o la dominación. La elección es independencia o dependencia. El código del creador o el código del imitador. Éste es el problema básico. El código del creador está construido sobre las necesidades de la mente que razona y que permite al hombre sobrevivir. Todo lo que procede del ego independiente es bueno. Todo lo que procede de la dependencia de unos respecto a los otros es malo.

Es el egoísta, en sentido absoluto, el hombre que se sacrifica por los demás. Es el hombre que no tiene necesidad de depender de los demás. No obra por medio de ellos. No está interesado por ellos en ninguna cuestión fundamental. Ni en su objeto ni en su móvil ni en su pensamiento ni en su deseo ni en la fuente de su energía. No existe para ningún otro hombre y no le pide a ningún otro hombre que exista para él.

Ésta es la única forma de fraternidad y de respeto mutuo posible entre los seres humanos. La independencia es la regla para medir la virtud y el valor humanos. Lo que el hombre es y hace de sí mismo y no lo que haya o no hecho por intermedio de otros.

No hay sustitutos para la dignidad personal. No hay ninguna norma de dignidad personal, salvo la independencia.

En todas las relaciones propias no hay sacrificio de nadie para nadie. Un arquitecto necesita clientes, pero no subordina su obra a los deseos de ellos. Lo necesitan, pero no le ordenan una casa por el hecho de darle un trabajo. Los hombres cambian su trabajo por su libertad con mutuo sentimiento y con ventaja mutua cuando sus intereses personales coinciden y ambos desean el intercambio. Si no lo desean, no están obligados a tratar el uno con el otro. Buscan algo más. Es la única forma posible de relación entre iguales. Cualquier otra es una relación de esclavo a amo, de víctima a verdugo.

Ningún trabajo se hace colectivamente por decisión de una mayoría. Todo trabajo creador se realiza bajo la guía de un solo pensamiento individual. Un arquitecto necesita muchos hombres para levantar un edificio, pero no les pide que le den el voto sobre su proyecto. Trabajan juntos por libre acuerdo y cada uno es libre en su función propia. El arquitecto emplea, acero, vidrio, hormigón que otros han producido, pero, esos materiales siguen siendo acero, vidrio, hormigón hasta que él los emplea. Después, lo que hace con ellos es un producto individual y es su propia individualidad. Ésta es la única forma de cooperación entre los hombres.

El primer derecho que se tiene en el mundo es el derecho al yo. El primer deber del hombre lo tiene consigo mismo. Su ley moral no consiste en colocar su fin principal en los demás. Un hombre piensa y trabaja solo. Un hombre no puede robar, explotar, gobernar… solo.

El robo, la explotación y el gobierno presuponen la existencia de víctimas. Implica dependencia.

Los que gobiernan a los hombres no son egoístas. No crean nada. Existen, enteramente, por las personas de los demás. Su fin está en sus súbditos, en la actividad de esclavizar. Son dependientes como el mendigo y el bandido. La forma de dependencia carece de importancia.

Pero a los hombres se les ha enseñado a mirar a los imitadores y a los tiranos, emperadores, dictadores, como exponentes del egoísmo. Mediante este fraude han hecho destruir el yo, el de ellos mismos y el de los demás. El propósito del fraude fue destruir a los creadores. O someterlos, que es sinónimo. Desde el principio de la Historia, los dos antagonistas han estado frente a frente: el creador y el imitador. Cuando el primer creador inventó la rueda, el otro le contestó inventando el altruismo.

El creador, negado, combatido, perseguido, explotado, continuó, marchó adelante y condujo consigo a toda la humanidad con su energía. El hombre que obra de segunda mano no contribuyó con nada al proceso, si se exceptúan las obstrucciones. La contienda tiene otro nombre: lo individual contra lo colectivo. El «bien común» de lo colectivo, raza, clase, estado, ha sido la pretensión y la justificación de toda tiranía que se haya establecido en la tierra. Los mayores errores de la Historia han sido cometidos en nombre de móviles altruistas. ¿Alguna vez han igualado los actos del egoísmo a todas las carnicerías perpetradas por los discípulos del altruismo? El defecto reside en la hipocresía del hombre o en la naturaleza del principio.

Los carniceros más temibles han sido los más sinceros. Creían que la sociedad perfecta sería alcanzada por medio de la guillotina y el pelotón de fusilamiento. Nadie discutió el derecho a asesinar desde el momento que asesinaban con un propósito altruista. Se aceptó que el hombre debe sacrificarse por los demás hombres.

Cambian los actores, pero el curso de la tragedia se mantiene idéntico. El humanitarista que empieza con declaraciones de amor por el género humano termina con un mar de sangre. Continúa y continuará mientras se crea que una acción es buena si no es egoísta. Esto permite actuar al altruista y obliga a su víctima a soportarlo. Los líderes de los movimientos colectivos no piden para ellos mismos, pero es menester observar los resultados.

Se trata de un antiguo conflicto. Los hombres se han acercado a la verdad, pero ésta ha sido destruida de vez en cuando y una civilización cae después de la otra. La civilización es el progreso hacia una sociedad de aislamiento. Toda la existencia del salvaje es pública, regida por las leyes de la tribu. La civilización consiste en un proceso que permita que el hombre esté libre de los hombres. Ahora, en nuestra época, el colectivismo, la norma del hombre subordinado y del hombre de segunda clase ha libertado el antiguo monstruo y ataca a diestro y siniestro. Ha conducido al hombre a un nivel de indecencia intelectual nunca igualado sobre la tierra. Ha alcanzado una proporción de horror sin precedentes. Ha envenenado a todos los espíritus. Se ha tragado a la mayor parte de Europa, se está engullendo nuestro país.

A partir de aquí el discurso se centra en su trabajo y en la acusación concreta.

El citado Peter Keating es el arquitecto a quien originalmente se encargó (y cobró) el proyecto Cortland, el ‘hogar del desamparado’. Al verse incapaz de realizar el diseño se lo traspasó a Roark quien lo realizó sin cobrar, sólo bajo la condición de que se edificaría exactamente según su proyecto, basado en sus estrictos principios lógicos y estéticos.

Yo soy arquitecto. Y sé dónde se va a llegar de acuerdo con el principio sobre el cual está edificado. Nos acercamos a un mundo en el cual no podré vivir, ahora saben por qué he destruido Cortland.

Yo lo diseñé. Se lo di a ustedes. Yo lo destruí

Lo destruí porque preferí que no existiera. Era un doble monstruo, por el aspecto y por lo que implicaba. Tenía que destruir a ambos. El aspecto fue mutilado por los ‘segunda mano’ que se arrogaron el derecho de mejorar lo que no habían hecho y lo que no podían igualar. Se les permitió que obraran por la deducción general de que el propósito altruista del edificio eliminaba todos los derechos y que yo no podría efectuar ninguna reclamación.

Convine en hacer el proyecto para Cortland con el propósito de verlo construido conforme a mi diseño y sin ninguna otra razón. Ése fue el precio que puse por mi trabajo, y no se me pagó.

No censuro a Peter Keating. Él ha sido impotente. Tenía un contrato con sus superiores.

De ese contrato se hizo caso omiso. Le habían hecho la promesa de que la construcción sería edificada conforme estaba en el proyecto. La promesa fue rota. El amor que un hombre tiene por la integridad de su trabajo y por su derecho a preservarlo es considerado como algo sin consistencia y sin importancia. Ustedes se lo han oído decir al fiscal. ¿Por qué fue desfigurado el edificio? Por ninguna razón. Tales actos carecen siempre de razón, a menos que se trate de la vanidad de un «segunda mano» que se siente con derecho a la propiedad, espiritual o material, de otro. ¿Quién les permitió que lo hicieran? Ninguna persona en particular, entre la docena de los que tenían autoridad en ese asunto. Nadie se preocupó de autorizarlo ni de impedirlo. Nadie fue responsable. Nadie puede ser tenido en cuenta. Tal es la naturaleza de todas las acciones colectivas.

No recibí el pago que pedí. Pero los propietarios de Cortland obtuvieron de mí lo que necesitaban. Querían que se hiciera un esquema para edificar un conjunto de viviendas tan baratas como fuera posible. No encontraron otro que lo pudiera hacer a satisfacción. Yo pude y lo hice. Se beneficiaron de mi trabajo y me hicieron contribuir con él como si fuera un regalo. Pero yo no soy altruista. No contribuyo con regalos de esa naturaleza.

Se dice que yo he destruido el ‘hogar del desamparado’. Se han olvidado de decir que si no hubiese sido por mí el desamparado no hubiera podido tener ese hogar especial. Los que se interesaban por los pobres tuvieron que acudir a mí, que nunca me había interesado por ayudar a los pobres. Se creyó que la pobreza de los futuros ocupantes les daba derechos sobre mi trabajo. Que lo que ellos necesitaban constituía un derecho sobre mí. Era mi deber contribuir con lo que ellos me pedían. Ése es el credo del ‘segunda mano’ que ahora se está engullendo al mundo.

He venido aquí para manifestar que no reconozco a nadie derecho alguno sobre un minuto de mi vida. Ni sobre una parte de mi energía. Ni sobre ninguna obra mía. Ni me interesa quién haga la petición, o cuál sea el número, o cuan grande sea la necesidad que ellos tengan. He querido venir aquí para decir que soy un hombre que no existe para los otros.

He querido venir aquí para manifestar que la integridad del trabajo creador de un hombre tiene mayor importancia que cualquier esfuerzo caritativo. Aquellos de ustedes que no comprendan esto forman parte de los hombres que están destruyendo el mundo.

No reconozco obligaciones hacia los hombres, excepto una: respetar su libertad y no formar parte de una sociedad esclava. A mi país quiero darle los diez años que pasaré en la cárcel. Los pasaré recordando con gratitud todo lo que mi país ha sido. A cada creador destruido en cuerpo y en espíritu. A Henry Cameron. A Steven Mallory. A un hombre que no necesita ser nombrado, pero que está sentado en esta sala y sabe que de él estoy hablando.