Colorín colorado, yo lo he matado

La Asociación Nacional del Rifle de EE.UU edita cuentos infantiles en los que los clásicos personajes aparecen armados.

Inventario
Fabricio Caivano
Periodista

Esto va de patrias, armas, niños y cuentos. La influyente Asociación Nacional del Rifle se fundó hace 247 años y cuenta con más de cinco millones de socios. Se fundamenta en la Segunda Enmienda de la Constitución de los USA que reconoce el derecho de los ciudadanos a tener y portar armas. De modo que hay un mercado libre de venta de armas con escasas limitaciones; puedes ir a cualquiera de las numerosas tiendas de armas y comprarte el último modelo de rifle de asalto y un par de pistolas, y te los llevas puestos sin demasiados requisitos.

Obama trató sin éxito de limitar su acceso. El inefable Donald Trump está por supuesto a favor de su “uso patriótico”. Ha habido siempre en los USA un intenso debate sobre el uso de armas.

Una parte de los ciudadanos promueve o apoya que en las escuelas se adiestre sistemáticamente al alumnado en su conocimiento, manejo y uso, tal como se denuncia en el editorial de la revista CLIJ (Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil) del mes de Julio/Agosto 2016. Sólo añadiré un par de datos tomados del excelente artículo de Roser Martínez Quirante (publicado en el semanal AHORA el 13/6/2016) centrado en el uso de armas en la escuela USA. Afirma su autora que “33.000 personas mueren al año por disparos en un país con 50 legislaciones diferentes y sin medidas de prevención de la violencia armada”. Y añade que “cada año mueren por herida de bala 2.700 niños y adolescentes, ya sea por accidentes, homicidios o suicidios”. Su artículo se titula Armas en Estados Unidos: sangre y negocio”, una lectura que vale la pena para situar los continuos episodios de violencia en los centros educativos en un contexto cualitativo más general.

Asociación Nacional del Rifle
La abuela de Caperucita se defiende del lobo con plomo
La poderosa Asociación Nacional del Rifle ha patrocinado el lanzamiento de una colección de libros infantiles basados en los más famosos cuentos de los Hermanos Grimm y de Perrault, popularizados por sus versiones disneyanas de dibujos animados. Se titula “Serie Patriótica de Cuentos Infantiles y se dirige a promover –según dicen- la protección de la infancia mediante el conocimiento de las armas y su uso contra los numerosos malvados que en el mundo hay.

El primer título de la serie es una peculiar versión de Caperucita Roja. La niña cruza sin miedo el bosque, cestita en la mano y al hombro un fusil de asalto de última generación. La inocente niñita llega con la merienda intacta a casa de su anciana abuelita, también convenientemente armada; consecuentemente el lobo sanguinario huye a todo trapo: colorín colorado.

Asociación Nacional del Rifle
Hansel y Gretel debidamente armados

El segundo título es el conocido cuento de Hansel y Gretel. En él la frágil parejita es abandonada en el bosque, pero como llevan también sus imprescindibles rifles, son unos buenos cazadores que sobreviven al hambre y a las trampas de la malvada bruja. Se anuncia ya la edición del tercer título: Los tres cerditos; no cuesta imaginarse cómo será esta versión armada del simpático trío porcino. El gatillo como arma educativa.

La autora de estas bélicas versiones es Amelia Hamilton, famosa bloguera y notabilísima activista social. Su argumento central, apoyado por no pocos psicólogos y pedagogos, es que esos cuentos clásicos son relatos muy violentos y es por tanto conveniente que sus tiernos lectores se sientan confortablemente protegidos por la presencia de armas. Como los adultos en la sociedad en la que viven: defiéndete con armas contra la violencia de las armas. Una idea de plomo que está, desde la infancia, profundamente tatuada en el cuerpo social norteamericano.

 

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