Asesinos fascistas, sucesores y herederos

40 años de la muerte de Franco

José María Mena
Jurista. Ex Fiscal jefe de Cataluña

Hace cuarenta años que murió Franco. Cada vez están más lejos en el tiempo los momentos históricos en que se perpetraron los crímenes franquistas. La posibilidad de enjuiciar a sus ejecutores materiales es cada vez más problemática, en primer lugar, porque con los años, inexorablemente, van desapareciendo. Además, han ido surgiendo obstáculos jurídicos que añaden dificultades a la constatación y denuncia pública de los crímenes y a la condena de los culpables. Estos obstáculos quedaron severísimamente fijados en el proceso contra Baltasar Garzón. Son obstáculos difícilmente superables los planteados por el Tribunal Supremo, con una interpretación de la ley de amnistía de la transición (ley 46/1977, por lo tanto anterior a la Constitución) y de la ley penal que establece la prescripción de los delitos por el transcurso del tiempo, unida a una utilización del principio de irretroactividad de las leyes penales, con tecnicismos discutibles, y discutidos por muchos juristas.

Der ehemalige SS-Offizier Klaus Barbie hatte jahrzehntelang unentdeckt als Klaus Altmann in Südamerika gelebt. Erst 1972 konnte er enttarnt und verhaftet werden. Im Februar 1983 wurde er an Frankreich ausgeliefert und schließlich im Mai 1987 in Lyon vor Gericht gestellt.
Klaus Barbie
Ivan
Ivan Demjamjuk
Maurice Papon (4-XII-19909 AFP PHOTO JOEL ROBINE
Maurice Papon (4-XII-1990)

 

 

 

El Tribunal Supremo, en el asunto de Garzón, prohibió que los jueces interpreten las leyes españolas conforme al principio de derecho internacional penal según el cual nunca pueden prescribir los crímenes de guerra y contra los derechos humanos. Con esta prohibición los jueces españoles ya no podrán, bajo amenaza de acabar como Garzón, interpretar las leyes españolas de conformidad con las normas del Derecho Internacional en materia de Derechos Humanos, en la misma línea que lo hacen todos los países civilizados de nuestro entorno: como lo hace la República Federal de Alemania [baste recordar el proceso en el Tribunal I de Münich contra Ivan Demjamjuk], Francia [por ejemplo, con los procesos y condenas contra Klaus Barbie o Maurice Papon] o Italia [con el proceso ante el Tribunal Militar de Roma por los hechos de las Fosas Ardentinas] procesos en los que se enjuiciaban hechos perpetrados en los años 1940 a 1945. Somos el único Estado europeo que se niega a investigar sus crímenes de guerra.

Los niños fueron las grandes víctimas de los bombardeos sobre Barcelona
Los niños fueron las grandes víctimas de los bombardeos sobre Barcelona

Los bombardeos de Barcelona de 1937 y 1938, causantes de más de 5.000 muertos, fueron, sin lugar a dudas, crímenes de guerra. Una querella de AltraItalia recientemente formulada ante los juzgados de Barcelona, sigue su curso, pendiente de la identificación de sus ejecutores materiales, de los que, al parecer, todavía queda vivo uno, orgulloso de su criminal y cobarde proeza. Otra querella por los crímenes franquistas no pudo prosperar en España, a causa de los criterios obstruccionistas del Tribunal Supremo, y sigue su curso en Buenos Aires, de la mano de la juez argentina María Servini.
Por lo tanto, el presupuesto de la persecución de los crímenes franquistas, y en particular de los bombardeos de Barcelona, es la identificación de sus ejecutores materiales, y de sus superiores jerárquicos, políticos y militares, italianos y españoles. Cumplido ese imprescindible presupuesto cabrá abordar las dificultades técnico-jurídicas, y sortear los obstáculos de la jurisprudencia obstruccionista del Supremo.

Una noticia recientísima informa que se pretende extender la acusación de la querella de los bombardeos al rey emérito Juan Carlos de Borbón, y al actual Borbón reinante Felipe VI, así como a Rajoy, con el criterio de que son los representantes del Estado sucesor del régimen franquista. Es decir, se pretende imputar a esas personas concretas la realización de alguna conducta de la que derivó la muerte de 5.000 personas, o el encubrimiento de los responsables materiales y directos.

Este criterio es manifiestamente desafortunado desde un punto de vista técnico. En España, como en cualquier otro país democrático, la responsabilidad penal es individual, personalísima e intransferible. Obviamente ni los Borbones ni Rajoy participaron en hechos ocurridos antes de su nacimiento. Pero, además, sus responsabilidades políticas o institucionales, cuando las tuvieron, no alcanzaban a decidir sobre la impunidad de los crímenes franquistas, que fue decretada por los tribunales.

Franco y Juan CarlosDebemos coincidir con el criterio de los promotores de la ampliación de la querella, cuando mantienen que desde sus respectivas funciones institucionales, los Borbones y Rajoy, han observado una permanente condescendencia o ambigüedad con los crímenes franquistas, y con el franquismo. Pero no solo ellos. Debemos coincidir con el criterio de exigirles una condena formal y explícita de aquellos crímenes. Pero su silencio reprobable no implica una responsabilidad penal. No significa ni encubrimiento ni apología de los crímenes.

Querellarse contra ellos por el hecho de ser representantes del Estado sucesor del régimen franquista equivale a atribuirles una responsabilidad penal, individual y personalísima, por el cargo que ocupan, y además, culpar al cargo por la responsabilidad penal que tuvieron otras personas que lo ocuparon antes. Querellarse contra los Borbones y contra Rajoy (¿y por qué no contra todos los demás presidentes del gobierno, y todos los ministros, o al menos todos los ministros de Justicia y de Interior de la democracia?) es concebir la responsabilidad penal, no como una responsabilidad individual y personalísima, vinculada al principio de culpabilidad, sino como una carga propia del cargo, y en el caso de los reyes, una carga heredable. Desde perspectivas republicanas, así como debe criticarse que alguien herede la corona, como quien hereda una finca, así mismo debe criticarse que se endose, a título de herencia, la responsabilidad penal por hechos en los que ni el viejo ni el nuevo Borbón pudieron tener ninguna intervención. Y Rajoy, solo por ser presidente del gobierno, sucesor de otro presidente anterior que sucedía a otro anterior, tampoco.

Convendría mantener el prestigio de las imaginativas y arriesgadas iniciativas plasmadas en las querellas en curso, evitando desvirtuarlas o dinamitarlas desde dentro con aventurerismos jurídicos técnicamente desacertados e inviables.

2 pensaments a “Asesinos fascistas, sucesores y herederos”

  1. La primera parte del articulo de José Mª Mena viene a corroborar lo que se huele en el aire “que vamos a un SEGUNDO FRANQUISMO, con la cara afeitada, claro está, si no estamos ya instalados en él”. Los tres aspirantes a la Moncloa ladran en falsete por las calles pero, en el fondo, comparten con Mariano Rajoy la impostura en que él se mueve, como si España fuera un Estado de derecho y una democracia, como si hubiera división de poderes, garantía de los derechos de los ciudadanos, independencia de la justicia, actividad parlamentaria legislativa y de control y un gobierno responsable y no la arbitrariedad reinante de una mayoría absoluta parlamentaria que ha destrozado el Estado de derecho y la democracia.

    En la segunda parte se utilizan tecnicismos jurídicos con precisión, pero creo que no se advierte que los querellantes no pretenden que se reconozca la responsabilidad individual por los crímenes del franquismo, sino poner de manifiesto el claro cordón umbilical entre aquel régimen criminal y las instituciones actuales: monarquia, etc. Como el mismo articulista reconoce, España es uno de los pocos paises del mundo, en el que la doctrina universal – la NO prescripción de los crímenes de guerra- es inaplicable. De modo que hacer público este desaguisado y evidenciar que el franquismo protege a los suyos y sigue “vivito y coleando” parece pertinente, democrático y plenamente de actualidad.

  2. Magnífico artículo, José Maria. Cuando la leí quedé perplejo ante la idea y me pregunté si es que había entrado definitivamente en la senectud y ya no entendía nada. Gracias por clarificármelo. Martí Gomez.

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