Aprender para educar, la experiencia de Sir William Atkinson

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Sir William Atkinson

Ander Gurrutxaga
Catedrático de sociología

Un estudiante inglés, a la luz del debate en España sobre la Ley Wert, me manda estas reflexivas notas, resumen de un seminario al que asistió, impartido por Sir William Atkinson, director de la Phoenix High School, Shepherd Bush, Londres. Reproduzco, al principio, algunos datos biográficos de la personalidad de este educador porque creo que son muy interesantes para el propósito y la comprensión de lo que es el acto de educar.

Nacido en Jamaica en 1950, emigró con su familia al Reino Unido en 1957, cuando tenía 7 años. Se mudaron al barrio londinense de Battersea, por aquél entonces un barrio obrero, y fue escolarizado en una escuela elemental en la que él y su hermano mayor, de 9 años, eran los únicos negros. En la escuela estaban tan mal preparados para superar sus prejuicios raciales que se confundieron, y escolarizaron al hermano mayor como si tuviera 7 años, y a él como si tuviera 9 años. Cuando le hicieron exámenes para ver su nivel de lectura, escritura, matemáticas etc, evidentemente descubrieron que no estaba al nivel de un niño de 9 años y lo mandaron a la clase de educación especial, que en aquella época era poco más que un corral donde poner a los tontos para que no interfirieran con los listos. El trato que sufrió, destinado a menoscabar el autoestima de los chavales, hizo mella en él, e interiorizó que no era listo y no merecía nada mejor en la vida. Al cabo de 2 años, cuando a los 9 años tuvo que pasar la primera reválida del sistema educativo inglés, evidentemente suspendió todos los exámenes, pero al menos descubrieron el error de escolarización y lo mandaron de vuelta al curso correspondiente. Aunque podría haberse puesto al día, los dos años en la escuela habían destruido su autoestima y la confianza en sí mismo, tanto que, pese a que se hizo medianamente popular, no pudo enfrentarse a los estudios. A los 11 años volvió a hacer la reválida; en ésta se decidía si uno iba a estudiar a una Grammar School (los listos; camino a la universidad), o a una Secondary School (los tontos). Suspendió y lo mandaron a la secundaria, donde su falta de autoestima, etc. se vio de nuevo acrecentada por el ambiente general que se crea en ese tipo de sistemas. Cuando llegó el momento de tomar los O-levels a los 16 años (una segunda reválida), suspendió todos salvo historia. Por aquél entonces su hermano se había graduado con muy buenas notas y había empezado a buscar trabajo; la experiencia era siempre la misma: recibía muchas ofertas para hacer entrevistas, pero cuando llegaba a ellas y veían que era negro, le decían que el puesto estaba cubierto. Así que Sir William decidió que era mejor perseverar, y presentarse de nuevo a los O-levels para tratar de poder entrar a una Six form school (16-18 años, para preparar acceso universidad). Lo consiguió, y entró en una donde un profesor, viendo su potencial como estudiante y persona, y a la vez su total falta de autoestima y confianza en sí mismo, decidió forzarlo haciéndole ver su valía, obligándolo a recuperar y aprender a estudiar; le mandaba redacciones, trabajos, etc. que corregía luego con él, explicando lo que estaba bien, mal, etc. y haciéndole ver su valía como estudiante. Al cabo de unos pocos meses comenzó a aceptarse y a sentirse capaz de estudiar.

Resumen: el sistema educativo es capaz de crear y contribuir a crear ambientes totalmente destructivos para la autoestima, confianza en sí mismos y ganas de aprender de los estudiantes.

Se graduó, estudió sociología, y entró en el sistema educativo como profesor de instituto. Hacia finales de los años 80 era director de una escuela de Six Form (instituto) muy exitosa en un barrio de clase media alta del oeste de Londres. Estaba satisfecho con su éxito, estaba labrándose una reputación etc. cuando el ministerio de educación se aproximó a él para pedirle que redactara un informe sobre una escuela en un barrio obrero de Londres, Shepherd Bush, que acababa de ser declarada por el Daily Mail en 1993 como la “peor escuela de Inglaterra”. En los periódicos, describían la escuela como un campo de batalla: graffitis en todas las paredes, los alumnos tirando mobiliario por las ventanas, vendiendo droga impunemente, amenazando a los profesores con violarlos, incluso robando las esposas a los policías cuando iban a la escuela,…

En su informe Sir William, relata:

“alumnos: fuera de control, poco autoestima, insolentes y agresivos”
“profesores: ineficaces, ritualistas”
“dirección: ningún indicio de que hagan más que crisis management
“conclusión: la escuela está de forma activa incapacitando a los alumnos y condenándolos a formar parte de la creciente clase baja. Debería ser cerrada inmediatamente”

Tras su informe, la directora de educación le pidió que tomara las riendas de la escuela. Tras negarse y luego de mucha negociación, aceptó en 1995 con la condición de que le dejarían hacer sin interferencias externas y sin cuestionar sus medidas. Sus acciones iniciales fueron encaminadas a estabilizar la situación y a imponer un mínimo orden en las escuela; cosas como obligar a los alumnos a llevar el uniforme bien puesto (por lo que implica en términos de disciplina, no por el uniforme en sí). También hacer ver claramente que existía una estructura coherente de administración en la escuela, donde el mando estaba distribuido por todo el equipo docente (o sea, evitar que se concentrara toda toma de decisiones en un par de personas). Una de las primeras acciones que impuso fue acabar con el rotor de profesores sustitutos, profesores que estaban en la escuela seis meses o un curso y luego se marchaban, porque lo único que transmitían al alumnado era la falta de consistencia educativa. Exigió que los trabajos de los alumnos fueran siempre evaluados y tratados con ellos, para hacerles ver que su trabajo importaba. Tuvo que negociar con los sindicatos de profesores que les dejaran evaluar la calidad de la docencia docente entrando en las aulas, lo que al final consiguió. Usó las evaluaciones para establecer que miembros docentes estaban haciendo más daño: aquellos que eran “ritualistas”, que de forma consistente culpaban a los alumnos de su propia indisciplina y se limitaban a parapetarse en excusas tales como “yo no puedo hacer más”, etc. Tras darles un periodo de mejora, a los que no cambiaron prefirió despedirlos aun sabiendo que iba a tener problemas para contratar a profesores para sustituirlos. Durante seis meses, durante las clases que se habían quedado si profesor, prefirió poner a los alumnos en la cafetería bajo supervisión y hacerles hacer los deberes o trabajos en grupo en vez de estar con ese tipo de profesores. Para incentivar la contratación de profesores que se mantuvieran durante al menos tres años en su puesto, y poder atraer a buenos profesores consiguió fondos para darles un bonus económico al cabo de los tres años. Poco a poco consiguió atraer a profesores estables. En todo momento insiste en que es importante hacer a todos los miembros del equipo docente partícipes de la estrategia, no imponiéndosela sino haciéndolos formar parte de un equipo en el que cada miembro es responsable y tiene autoridad.

Las relaciones con los padres, según él, se basan en el principio de que la inmensa mayoría de ellos quieren que sus hijos tengan una buena educación. Cuando pudieron ver que, gracias a la nueva dirección, la situación en la escuela se había estabilizado y ya no era el campo de guerra de antes, colaborar con ellos para que se hicieran cargo de que sus hijos fueran siempre a clase… fue cosa hecha. Tuvo algún conflicto en el que le llegaron a agredir a él y a otros profesores, y prefirió demostrar su autoridad llevándolos a juicio y estando seguro de que quedaba claro que la escuela era un lugar serio. Conforme se estabilizó la situación empezaron a poder ofrecer cosas como un desayuno subvencionado de 30 peniques para los alumnos; actividades extraescolares durante semana y los sábados, con lo que la escuela se convertía en algo más que un mero lugar de estudio. A día de hoy hasta organizan acampadas en las colinas de Gales y otros sitios para sacar a los alumnos de su contexto y enseñarles algo sobre la vida.

En 1999 la mejora de la escuela y sus resultados académicos empezaron a ser obvios. En 2008 fue nombrado caballero por la Reina de Inglaterra en reconocimiento a sus servicios en educación. Ha inspirado varios personajes de ficción en dramas de la BBC. La Phoenix High School está actualmente considerada como una de las mejores del gran Londres.

La conclusión es que está claro que el sistema educativo necesita coherencia interna, poca verticalidad y buenos profesionales.