Apariciones Marianas

114536-944-550Aquí hay tema
Marta Solé
Periodista

Las vírgenes se manifiestan en los lugares más inesperados -que por algo tienen rango de divinidad-: una encina, una gruta, o cualquier lugar provisto de un halo misterioso. Los presidentes, sin embargo, tienen otros medios para hacer sus apariciones.  Algunos escogen la forma de pájaro para traer sus mensajes -y  me voy a guardar otras acepciones de pájaro para otro rato- . Llegan a esa reencarnación, eso sí, tras haber consumido horas y horas de representación hertziana o plasmática en teletiendas de la consigna donde no sale número sobreimpreso y solo se puede comprar –o tragar- metafóricamente.  De todos modos, nos consta que la retórica y el púlpito son muy queridos para el poder que se impone a distancia, cambiando el cetro por el mando. A mí, personalmente, me parece que viste poco esto de salir por la tele, un paraíso tan bizarro que tanto tiene sitio para un ministro que se parece misteriosamente al jefe de Homer Simpson como para un híbrido folclórico que se tira desde un trampolín. Miren a los papas, que entran o salen de la tele con un libro bajo el brazo, como los hijos traen un pan. Un par de tapas duras, aunque sea para reequilibrar un mueble, siempre dan tono.

Sea como sea, se ve que esto de salir por la tele forma parte de los planes de incomunicación de gobiernos de distinto pelaje. Desde los discursos a la nación  a las telemaratones monologuistas pasando por -¡drumchás!- las ruedas de prensa plasmáticas. Tomar a los periodistas como rehenes para convertir en noticiable algo que no lo es se parece a ir a un burdel a que alguien te diga que te quiera. Y es que nos tratan como a putas. Y luego se preguntan de qué se muere el periodismo. De enfermedades de transmisión moral.

Las apariciones marianas –o telerajoy- son un insulto a los periodistas, perdonen que me ponga gremial, pero –y muchísimo más grave que esto- son un gran desprecio a todos los ciudadanos que dependen de los medios de comunicación para informarse. Luego se preguntan que por qué no les quieren.

Hagan una frase con estas cuatro palabras y envíenla a la calle Génova a la atención de Rajoy: plasma,  plasta, planta, plante. Y aprovechen, de paso, para hacer alguna pregunta interesante. Mandaré a quien reciba contestación una foto del jefe del gobierno firmada con una pegatina de ‘Anunciado en TV’, que da la tira de credibilidad. Tal vez esta cancioncilla de Beef, que incluye el apellido del presidente plasmático, les sirva de inspiración. Buena suerte.

Beef, C’MON RAJOY

 

 

 

Share

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà Els camps necessaris estan marcats amb *

Podeu fer servir aquestes etiquetes i atributs HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>