Ana María Moix y su ‘Manifiesto personal’

 

Por M. Eugenia Ibáñez

Cuenta Ana María Moix que la relación de vecindad amable con su entorno –charlas en las tiendas del barrio, conversaciones diarias con el quiosquero  y paseos diarios con su perro– son la génesis de su última obra, Manifiesto personal (Ediciones B). De ese ejercicio de comunicación, ya poco habitual en la Barcelona de hoy, surgieron lamentos propios y quejas ajenas que un buen día tuvieron la necesidad de convertirse en libro, un documento sobre la crisis económica y de valores, escrita en seis bloques que abarcan la práctica totalidad de los sectores implicados en esa situación. La autora recurre a ejemplos y personajes –unos reales, otros ficticios– para ejemplarizar su denuncia y logra una amenidad que añade frescura al rigor de sus argumentos. Considera que los padres no han sabido educar a sus hijos en la cultura del esfuerzo, denuncia el consumismo feroz, el descalabro producido por la industria del ladrillo –“gestado, año tras año, con el beneplácito, cuando con la connivencia, de los gobiernos del PP y después del PSOE”— y el culto al dinero; abomina del vicio nacional de estafar a la hacienda pública –“..si alguien no paga (sus impuestos), o no paga lo que debe, estafa al Estado, estafa al vecino, nos estafa a todos” y, en definitiva, clama por recuperar “los valores éticos y morales que, en algunas épocas de la historia, hicieron de la humanidad una especie digna de vivir sobre la tierra”.

La obra no es un ensayo ni un estudio sociológico y mucho menos una obra de ficción. Y tampoco, en contra de lo que pueda parecer, intenta ser émulo de Indignaos. Moix empezó a escribir su Manifiesto personal antes de que se formara el movimiento de los indignados y se encontraba en la fase de repaso final cuando llegó a las librerías la obra de Stéphane Hessel. Se planteó, dice, echar su manuscrito a la papelera para que nadie la acusara de plagiar una idea. Resistió la tentación e hizo bien porque, a fin de cuentas, la indignación de Ana Maria Moix nos queda más próxima, más vivida en nuestras propias carnes. ¿Un ejemplo? El caso de corrupción vivido en directo por la autora y Carlos Barral a finales de los ochenta en Calafell. No se la pierda el lector; no tiene desperdicio.

Un pensament a “Ana María Moix y su ‘Manifiesto personal’”

  1. Me gustaría hacerle llegar a Ana María Moix una puntualizacion: en la página 18 de su libro, y hablando sobre la ausencia de habilidades para la redacción y la ortografía de muchos titulados superiores, pregunta a su supuesto interlocutor: “Ah, has realizado algún curso de enfermería?” ( por su trabajo en un hospital, en realidad como corrector de estilo). Sepa usted que para ejercer la enfermería se necesitan cuatro años de estudios universitarios y no “algún curso”. Parece un poquito contradictorio pontificar sobre las carencias de los demás mientras se habla alegremente de lo que no se conoce.

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