El Alí Ba Bárcenas y los cuarenta trincones del Partido Popular

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Luis Bárcenas. Foto: Bernardo Díaz.

e-Mail de Andalucía
Jesús Páez
Asesor de cooperativismo

El 20 de noviembre de 2011, el que suscribe estaba en una cama de hospital tras una operación quirúrgica de envergadura. Sobre las 20.30 de la noche el neurocirujano vino a ver como se encontraba. Por hablar de algo más que del postoperatorio le preguntó al convaleciente que quién creía que ganaría las elecciones ese día y si se había quedado sin votar. En un momento de la conversación el doctor hizo una distinción entre el Psoe y el PP. Una diferencia que para él parecía sustancial a la hora de ejercer su derecho a votar. Vino a decir que los políticos de izquierdas entran en política para tener un trabajo bien pagado y por eso cuando consiguen un sillón ya hacen lo imposible para no soltarlo. La mayoría con comportamientos poco ortodoxos, cuando no inmorales e ilegales.

 

El enfermo le argumentó que, con los datos que se conocían en la mano, no parecía esa la realidad. El doctor argumentaba su postura con argumentos de poco peso o ninguno. Pero al enfermo le quedaba mucha convalecencia y no era cuestión de enfadar al que debía sanarle. Pero sí quedaba claro que esa creencia era, para el doctor, el argumento que sustentaba su voto y si renunciaba a ella se quedaba sin razones para votar a la derecha. Creo que este tipo de creencia y otras de parecido tono son las que llevan a votar a la derecha a miles de personas que por sus estudios, su experiencia vital, su posición en la escala social, le tocaría votar, al menos, a partidos socialdemócratas. En este caso era un neurocirujano, pero lo mismo pasa con un enfermero e incluso entre las auxiliares de clínica por quedarnos en el sector sanitario. Para afirmarse en sus creencias escuchan la Cope o ven el Gato chamuscado y en buen número asisten a misa y se chupan los sermones de unos curapolíticos que más que preocuparse por los pobres y los desahuciados de la vivienda y la sociedad (por cierto ¿han visto alguna vez un cura con su sotana y alzacuellos poniéndose del lado de la familia a la que van a desahuciar?) se preocupan por los asuntos del sexo, de los abortos, y de que la religión católica, apostólica y romana sea asignatura obligatoria en los programas de enseñanza de un Estado laico, como es el nuestro.

No sé qué pensará ahora mi neurocirujano. No sé si habrá participado en las acciones de la “marea blanca” contra los recortes y despidos en la sanidad. Seguramente no. Las creencias, y no me refiero a las creencias religiosas, son fortísimas, están arraigadas en la misma médula y no son fáciles de extirpar. Sobre todo si uno no hace nada por cambiarlas. Pero lo que no podrá decir nuestro doctor es que, en estos escasos dos años que llevan gobernando los que él votó, no le han dado estos suficientes motivos como para cambiar esa creencia suya.

Nunca un partido político, en los años que llevamos en esto que llamamos democracia, ha dado más y mejores muestras de ser un partido corrupto. Pues no estamos hablando de casos personales y aislados de corrupción. Son verdaderas tramas, redes bien montadas, que, como sanguijuelas, muerden en las arterias de lo público y chupan y chupan hasta que las dejan secas y pasan a engancharse en otra. Pero el caso del PP llega más allá aun. Algo que se parece mucho a la corrupción habita o ha habitado muchos años en la propia cueva genovesa del PP. Ya dirán los tribunales lo que tengan que decir que será, en todo caso, benévolo. Pero lo que es palpable es que no están en política por vocación de servicio. Mi buen doctor quítese usted la venda, ya es bastante con que la tenga la justicia y, sobre todo, la fiscalía. Los ciudadanos, si lo somos, no podemos ir con una venda en los ojos.  Pues esos que usted vota no están en la política por vocación. Están por otras mil razones entre las que destacan: que es una carrera gratificante sin oposiciones y bien pagada y que salen con la pensión total y colocados en un buen puesto de trabajo. Ya ha podido usted conocer que muchos de esos políticos viviendo en Madrid cobran 1.800 y pico euros por desplazamientos y dietas, como si tuviesen que venir de Ayamonte todos los días. Luego ha conocido los famosísimos “papeles de Bárcenas” en los que están anotadas las “ayudas” que recibían regularmente  los dirigentes, presuntamente de dinero negro. Y de anteayer conoce que los “40 principales” vienen recibiendo otro dinero entre 1990 y 2011 que se sepa. Esto sin hablar del Gurtel, del Palma Arena, del urbanismo balear, de la Comunidad sicialiana, digo, Valenciana, de Empresa de Aguas de Valencia, de la basura de Alicante, etc, etc. casos que tienen todas las papeletas para que les toque el premio “financiación ilegal del partido”.

No sé que es mejor doctor, si que tengan la desfachatez de decir “Yo estoy en política para forrarme” o que, como Rajoy, se ponga delante de un micrófono y diga, con esa especie de máscara cínica a la que se le sale el aire cuando habla,  “Yo no estoy en política por dinero”. Cobra su sueldo de Presidente, cobra parte de su puesto de registrador de la propiedad, cobra en los “papeles de Bárcenas” y ahora, resulta que nos enteramos que ha cobrado  1.580.752,81 euros entre 1990 y 2011.  Dicha cantidad da una cifra de 79.037,6  anuales si se divide entre 20 años. Usted doctor  tendrá que reflexionar y decidir si se cree al Sr. Rajoy cuando repite “Yo no estoy en política por dinero”. Seguramente que usted puede concluir su reflexión con un “menos mal que no están por dinero, ¡Dios me salve si algún día lo están!”

Convénzase doctor los dirigentes del partido que usted votó son Alí Ba-Ba..rcenas y los cuarenta trincones.

Un pensament a “El Alí Ba Bárcenas y los cuarenta trincones del Partido Popular”

  1. Hiciste muy bien en no contrariar al doctor. Estabas en sus manos y quien sabe.
    Hay muchas personas que deben todo al régimen. De entrada el poder tener acceso al centro de estudios y después tener la carrera sin perdonar una juerga (teniendo tiempo claro ) y ejercer de inmediato. Por algo somos quienes somos.
    Y Ahora con lo que nos está cayendo. Mejor empezamos a guardar grasa como los osos, que el invierno es largo y el pan y la justicia no nos corresponde. No estamos a esa altura.
    José Páez

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