Albert Camus, brújula moral

El historiador Tony Judt escribió en El peso de la responsabilidad que con los gigantes intelectuales del pasado reciente reducidos a escombros de embarazosas citas, Albert Camus es,  hoy, el testigo más noble de una época más bien innoble. En Menorca, origen familiar de su saga argelina, se ha hablado estos días de Albert Camus conmemorado el sexagésimo aniversario de recibir el Nobel.

Se le ha definido como brújula moral. Esa brújula hoy perdida, necesaria para regir conductas tanto políticas como  ciudadanas, ambas en crisis de identidad moral.

En los años setenta leer a Camus era como perder el tiempo. Estaban de moda otros autores, más comprometidos con el marxismo, el nihilismo, el existencialismo… y con menos dudas que el autor de El Extranjero.

Por aquellas fechas un querido amigo, Josep Ramoneda, me dijo que leyendo a Camus yo era un hombre desfasado. Le seguí leyendo y hace algún tiempo vi que había vuelto a leerlo él.

La actriz María Casares fue uno de los grandes amores de Albert Camus. Conversando con ella en su piso de París me explicó qué le fascinó de aquel hombre.

Me dijo:

–Me fascinó y me emocionó estéticamente la imagen del hombre con todas las contradicciones y la exigencia que da el crear para llegar a una unidad, una armonía, una libertad interior y una verdad sin dejar jamás de lado el camino que quería seguir. Para Camus, el trayecto había que hacerlo con todas las contradicciones a cuestas porque de no ser así la cosa era falsa. Lo cual es verdad. Vivió sin trampa.

Al final de su ensayo sobre Camus, Toy Judt escribe:

“En una discusión con Sartre, Malraux, Koestler y Sperber celebrada la tarde del 29 de octubre de 1946 Camus le preguntó: –No creéis que todos somos responsables de la ausencia de valores? ¿Y si nosotros anunciamos públicamente que estábamos equivocados y los valores morales existen y que debemos hacer lo que sea necesario para restablecerlos e ilustrarlos? ¿No creéis que eso podría ser  el comienzo de la esperanza?”

Releyendo a  Camus se comprende porqué la filósofa alemana Hannah Arend le definió en su día, cuando parecía arrasado por Sartre, como el mejor hombre de Francia.    

Un pensament a “Albert Camus, brújula moral”

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