Agua bendita

Durante el acto de entrega de los Premios Ciudad de Barcelona el concejal del Ayuntamiento, don Alberto Fernández, se esfumó al salmodiarse una versión genéticamente modificada del padrenuestro católico. Cuando en Mars Attacks los invasores marcianos estaban a punto de exterminar el género humano, una brava y provecta hembra de la especie se topó con el arma definitiva que había de salvarla: la canción Indian Love Call. Los agudos del jodeln de Slim Whitman obraban maravillas, forzando la combustión espontánea de los alienígenas. Nos alegramos de que la inflamación causada por la poesía feminista no tenga unos efectos tan funestos sobre los fanáticos fundamentalistas. Para aliviarse, solo tienen que hacer abluciones con agua bendita del santuario del Valle de los Caídos.

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