Adnan Khashoggi

Ha muerto uno de los personajes más turbios del último medio siglo, el hombre que se hizo multimillonario vendiendo armas y fue el rey de las noches de Marbella los años en los que Marbella era la sede de la jet. Con Adnan Khashoggi se demostró una vez más, como pasa con los jeques árabes, que los inmigrantes molestan si son pobres pero cuando tienen mucha pasta son acogidos con admiración.

De Khashoggi supe bastante en mi años de corresponsal en Londres. La prensa seria le seguía y no para reír sus gracias o admirar su por entonces todavía rutilante estilo de vida sino para denunciar lo corrupto de sus negocios.

Adnan Khashoggi La utilización de prostitutas de lujo como forma de chantaje era una de sus artimañas habituales. Pamela Bordes, una joven de gran belleza, era una de las mujeres al servicio de Khashoggi y eso se supo porque llegó a los tribunales.

Llegó por celos. Pamela Bordes se metió en la cama con el director del Telegraph, apodado Don el Sucio, y con el director del Sunday Times, creo recordar que apodado algo semejante a El Bello. Al primero le sentó mal la competencia en la cama de su colega y le atacó en su diario. El segundo se sintió ofendido y lo llevó a los tribunales.

Por qué Pamela Bordes se metió en la cama con los dos siguiendo órdenes de Khashoggi no se supo pero sí se supo que según la hermosa joven le contó a Don el Sucio cuando El Bello hacía el amor con ella gritaba “¡Soy Tarzán, soy Tarzán!”, cosa que El Bello desmintió.

A El Bello, Pamela Bordes le contó que cuando Don el Sucio se metía en la cama con ella lo que más le gustaba era que le chupara la pilila, cosa que Don el Sucio negó.

El juicio demostró que el ser humano es vanidoso, que Kashoggi era un individuo siniestro capaz de todo para conseguir lo que quería y que Pamela Bordes estaba buenísima.

El mismo juez lo dijo, con esa franqueza típica de la justicia anglosajona, dirigiéndose a los dos periodistas:

–¿Pueden ustedes explicarme el encanto de esa joven en la cama? Mi sueldo no da para esos lujos.

El Bello dijo:

–Señoría, yo soy un caballero.

2 pensaments a “Adnan Khashoggi”

  1. Vidas ejemplares, donde las haya apreciado Martí. Este personaje y sus fiestas debían provocar un orgasmo sin fin al añorado Jesús Gil y Gil, dueño y señor de Marbella. Tu periodismo ejemplar nos hace sentir nostalgia de otros tiempos en los que, para más inri, pendía sobre nosotros la espada de una censura implacable.
    Gonçal Évole

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