Ada Colau no es Petra Kelly

Santiago Vilanova
Periodista y escritor

El tsunami electoral que han generado las elecciones municipales y autonómicas en el Estado español puede terminar dentro de unos meses (no lo deseo) en fuego de artificio. El statu quo económico (patronales, eléctricas, Fórum Atómico, constructoras, petroleras, gasistas, concesionarias de autopistas, sector de las nuevas tecnologías de la comunicación, agrobusiness…) han trabajado hábilmente durante las últimas décadas para evitar que se consolide un sector económico y energético de tránsito a la economía solar que pudiese apoyar a las actuales organizaciones políticas rupturistas y emergentes.

Gracias a las legislaciones y los decretos de los diferentes Gobiernos de la Transición ,aprobados en connivencia con la oligarquía financiera, hoy el establishment no teme el resultado electoral que han recibido Podemos y Barcelona en Comú. La globalización y la uniformización del modelo de desarrollo consumista pueden resultar letal para las expectativas de los nuevos procesos revolucionarios. Una cosa es el discurso ideológico y los programas electorales y otra, muy otra, la gestión de gobierno de ayuntamientos-empresa como son Barcelona y Madrid. Y no digamos gestionar el aparato de un Estado industrial contemporáneo. Lo hemos comprobado en los países latinoamericanos donde Gobiernos izquierdistas e indigenistas han acabado engullidos por los “lobbies” energéticos. Dos ejemplos recientes: La venta de un reactor nuclear al Gobierno de Evo Morales en Bolivia y el canal interoceánico promovido por Daniel Ortega en Nicaragua, financiado por la multinacional china propiedad del magnate Wang Jing; macroproyecto especulativo y antiecológico que también apoya el gobierno venezolano de Nicolás Maduro.

1399569896_077942_1399581512_noticia_normal¿Se evitaría que contrarevoluciones parecidas ocurriesen en el Estado español si gobernase Podemos? Difícilmente. Pablo Iglesias se vería obligado a convivir con un capitalismo desarrollista que nos ha llevado a la crisis social más grave de la historia moderna y que no tiene voluntad de rectificar (ver el artículo de Sandrine Morel Madrid retrouve la fièvre immobilière publicado en Le Monde el 24-25 de mayo). Se trata de un empresariado aliado con la gran banca y los oligopolios energéticos; que defiende a ultranza la energía nuclear y la expansión del gas natural.

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El presidente del Círculo, Antón Costas

La cínica posición de la patronal

Sorprende que en Cataluña el Círculo de Economía y  Fomento se muestren tan prudentes y afables con Ada Colau. En realidad se trata de una burda operación de camuflaje. El presidente del Círculo, Antón Costas, que reunirá en los próximos días a la cúpula empresarial española en un hotel de Castelldefels, ha declarado en TV3: “Més aviat tenim un sentiment d´il·lusió pel que arriba de nou”. ¿Ilusión, dice? ¡Qué cínico! Juan Rosell, presidente de la CEOE, ha sido más honesto: “Que la señora Colau se olvide de programas y slogans electoralistas. Rosell viene a decirle que acepte su modelo, ya que no podrá impulsar otro.

El statu quo empresarial español y catalán no ha tardado ni 24 horas en reaccionar y presionar al alcalde Xavier Trias para que siga representando a su clase social burguesa y lidere el modelo de ciudad pactado con las oligarquías. ¿Qué sucede, mientras, en el bando alternativo? El drama de Pablo Iglesias, Ada Colau y sus aliados es que han logrado ofrecer una alternativa política al movimiento de los indignados del 15-M (preocupaba al establishment la falta de liderazgos que tenían las movilizaciones callejeras) pero no han tenido tiempo de vertebrar apoyos económicos alternativos para su programa. Y no los pueden hallar con la misma rapidez con que se han convertido en estrellas mediáticas. En el Estado español el nacimiento de un sector empresarial renovado y progresista ha sido abortado por la oligarquía dominante heredada del franquismo. Y este es un factor desestabilizador añadido para cualquier cambio político basado en una democracia participativa y popular. ¿Por qué no se aprovecharon los Juegos Olímpicos de Barcelona para transformar el modelo energético en el litoral barcelonés? Sencillamente, porque a Gas Natural no le interesaba (y no le sigue interesando) una ciudad que se duche con agua calentada con el Sol y no con el fuego de gas fósil.

Los Die Grünen como ejemplo

La pregunta sobre si se puede transformar la sociedad sin disponer de un sector empresarial solidario se la pueden hacer también la CUP y el Procés Constituent de la Teresa Forcades, que aspiran a unirse para vertebrar una fuerza alternativa  con posibilidades de participar en el Gobierno después de las elecciones plebiscitarias del 27-S. Ambas formaciones deberían saber que en la sociedad moderna es inviable cualquier planteamiento ideológico de ruptura sin apoyos logísticos empresariales no corruptos y favorables a un cambio de modelo productivo ( banca ética, cooperativas de consumo solidario, empresas de reciclaje, alimentación ecológica, bioconstrucción; fabricantes de coches eléctricos, empresas de generación y comercialización de electricidad verde, rehabilitación de edificios …). El ejemplo más próximo lo tenemos en Alemania y en el gobierno de sus principales ciudades. Los Die Grünen, el partido de Los Verdes, no habría logrado consolidarse en muchos órganos del poder político sin la existencia de una potente ecoindustria y un lobby solar. Lo más probable es que Alemania tenga el primer presidente de Gobierno de ideología ecologista de la UE sin que se produzca ninguna resistencia del sector empresarial. Las energías renovables aportan ya el 12% del PIB del país y han creado más de dos millones de puestos de trabajo.  El 10% de los alemanes  se autoproducen la electricidad mediante placas fotovoltaicas y el 50% de la potencia en solar es propiedad de pequeños inversores (11% de agricultores).

Germany, the green superpower, este era el titular de un destacado artículo publicado en el New York Times el pasado 7 de mayo. “En 15 años los alemanes se convertirán en líderes de la energía solar y eólica”, decía su autor Thomas L. Friedman. Y este paradigma ha sido posible gracias al impulso de los Die Grünen , aquellos “fundamentalistas y melenudos”, como eran vilipendiados en los años setenta, liderados por mi admirada Petra Kelly. ¿Saben las líderes feministas de Barcelona en Comú y de la CUP quién era Petra Kelly y las razones por las que existe un jardín en Montjuïc que lleva su nombre? Ada Colau tiene coraje pero no es como Petra Kelly porque aún no ha comprendido que la ecología es el eje indiscutible de una economía solidaria y justa.

naomi-klein-libro-e1427487806594En su último ensayo la canadiense Naomi Klein –Esto lo cambia todo. El capitalismo contra el clima (Editorial Empúries)- analiza con precisión y a lo largo de más de ochocientas páginas la capacidad del capitalismo de digerir los movimientos sociales y sacar de ello grandes beneficios. Klein documenta que sin un apoyo empresarial alternativo el movimiento ecologista internacional y las nuevas organizaciones contra la austeridad y la Troika se hallarán en un callejón sin salida. La sociedad entera corre el riesgo de que los lobbies que han controlado los recursos fósiles monopolicen ahora la economía solar. Una  advertencia parecida  desarrollé en 1994 cuando escribí Empresarios verdes para un planeta azul. La estrategia ambiental de la empresa del siglo XXI (Blume). Pero ni los Gobierno nacionalistas de Jordi Pujol, ni los Tripartitos de Pasqual Maragall y José Montilla ayudaron a crear estructuras empresariales que ahora podrían  apoyar los programas de Barcelona en Comú y de la CUP. Cuando los ecosocialistas de ICV participaron en los Gobiernos de izquierdas de la Generalitat y del Ayuntamiento de Barcelona entregaron la gestión de los residuos y la energía a los oligopolios. Ahora se hallan cobijados detrás de la popularidad de la activista contra los desahucios (ver el artículo de Pep Puig D´esquerres i ecologistes de debó en La Lamentable del pasado 22 de mayo). Si ICV no se refunda vaticino que esta alianza acabará siendo frustrante para los que se la creen. Resulta paradójico y significativo el silencio de Pablo Iglesias y Ada Colau sobre el futuro de la energía nuclear en España. ¿Hubiesen salido tantas veces en la mayoría de canales privados y públicos de haberse declarado antinucleares?

Ada-Colau-y-Manuela-CarmenaAda Colau en Barcelona y Manuela Carmena en Madrid  se pueden encontrar más rápidamente de lo que piensan en el atolladero por falta de unas infraestructuras empresariales alternativas. El cambio que se pregona no se resuelve con ideólogos que imparten docencia de las aulas universitarias pero que desconocen todo sobre la economía ecológica. ¿Cómo puede ser que bioeconomistas del prestigio de Joan Martínez Alier, José Allende o José Manuel Naredo no hayan sido consultados?

El Gran Hermano  vigila de cerca la trayectoria de Podemos y Barcelona en Comú y les tenderá toda clase de trampas para hacerles perder energía y para desmoralizar a sus electores. Un consejo de veterano ecologista: estudien la ascensión de los Die Grünen desde sus inicios; una ascensión electoral lenta, con sus altibajos, pero imparable hacia un verdadero cambio de sociedad. No hay tanta prisa por gobernar si aún no se está preparado para hacerlo con eficacia. Hace décadas Petra Kelly sembró la primera semilla que convertirá Alemania en un país desnuclearizado. Podemos en España y  Barcelona en Comú (tal vez), la CUP y Procés Constituent en Cataluña son la esperanza de una revolución social y ecologista en el Mediterráneo. Pero antes de iniciarla deben asentarla en terreno firme.

6 pensaments a “Ada Colau no es Petra Kelly”

  1. Josep P., ¿cómo puedes despreciar a alguien como Santi Vilanova, que siempre ha defendido lo que defiende ahora y jamás ha tenido responsabilidades de gobierno alguno? Se puede discrepar, faltaría más, como hace Toni, argumentando, razonando. Pero lo que has hecho tú, Josep P., considero que es un golpe bajo sin ninguna justificación. Y eso, en el caso de que los golpes bajos puedan justificarse alguna vez.

  2. De acuerdo, Toni. En España no existe un potente movimiento antinuclear porque lo han impedido el PSOE i Izquierda Unida. Los grandes medios de comunicación se hallan controlados por las eléctricas, especialmente “El País” por el Fórum Atómico Español. Líderes antinucleares como José Allende, Mario Gaviria, Pedro Costa Morata y un servidor, que hace muchos años teníamos tribuna en este diario, hemos quedado vetados. Los mismo pasa en “La Vanguardia” y en los canales de TV. Ni Ada Colau ni Pablo Igesias se han comprometido con el cierre de las centrales nucleares y de esta manera no incomodan a la oligarquía eléctrica y a la patronal UNESA. Así está el panorama.
    En Alemania existe una socialdemocracia ecopacifista y en España la socialdemocracia no se ha comprometido a fondo a cambiar el modelo energético. Me temo que ni Podemos ni Barcelona en Comú se van a mojar sobre el tema. Hasta que ocurra un accidente grave en una de las centrales nucleares instaladas en las orillas del Ebro y se arruine toda la fértil y floreciente agricultura. Si un día ocurre ya será demasiado tarde para lamentarnos.

    Saludos cordiales.

    Santiago Vilanova

  3. Sr. Vilanova, me alegro que denunciara en su día a Joshcka Fischer, así que supongo que debe alegrarse del lamentable artículo de él que publica El Pais hoy, pero ocurre que fue dirigente de los Verdes durante 20 años. Que Alemania decidiera suprimir la energia nuclear se debe al potente movimiento antinuclear alemán y a creadores de opinión que van más allá del ecologismo, como Ulrick Beck o el propio Habermas. Si a ello le sumamos una clase empresarial que, aparte de explotadores, sí invierten en nuevos sectores industriales e innovación, tenemos los elementos que hacen cambiar las cosas. Como sin duda compartirá conmigo, nosotros no tenemos ni un movimiento antinuclear potente, ni una clase empresarial inversora en industria e innovación y muy pocos intelectuales de prestigio que se mojen en esta cuestión.

  4. L´anònim Josep M. m´ha fet un insult insolidari basat en una falsedat. Sempre he anat en contra però dels contaminadors i dels empresaris corruptes, i dels que han pervertit el pensament ecologista. Quan jo i els meus amics hem governat per intentar canviar les coses? Mai he tingut càrrecs polítics en les institucions. Porto 40 anys en el mateix lloc del pensament crític contra l´industrialisme expoliador i a favor d´una economia ecològica que ajudarà a lograr per la societat una millor justícia social i qualitat de vida. I els temps comencen a bufar a favor de la nostra lluita.

    …………..

    Toni, fuí el primero en denunciar la deriva de los Die Grünen cuando Joschka Fischer fue elegido Ministro federal de Asuntos Exteriores y Vicecanciller de Alemania. Su cargo lo negoció el canciller Gerhard Schröder con el presidente Bill Clinton a cambio de que apoyara el ataque militar de la OTAN en Kosovo y en la guerra de Bosnia. Esta decisión hizo perder muchos votos ecopacifistas a los Die Grünen.

    El retraso social en Alemania no es culpa de los ecologistas que han logrado lo que ningún partido de izquierdas ha hecho anteriormente: detener el desarrollo de la energía nuclear y fomentar un modelo energético basado en las renovables que darán miles de nuevos puestos de trabajo y facilitarán el autoconsumo eléctrico de miles de trabajadores. En Alemania no hay la pobreza energética que tenemos en España.
    El ecologismo verdadero asociado a la acción social (que es lo que exigimos a Podemos y a la CUP) es la única alternativa para un cambio político coherente y alternativo a la globalización.

    Santiago Vilanova
    Periodista

  5. El papelón que han hecho los Verdes en Alemania no debería ser un modelo a seguir. Los avances en una transición energética verde son innegables, pero su apoyo a la remilitarización de Alemania y a la desactivación política y por tanto democrática, también. No digamos en cuanto a los retrocesos en los derechos de los trabajadores, donde han apoyado la polarización y desigualdad social. Así pues, el bienintencionado ecologismo ha servido para el retroceso social, qué paradoja!

  6. Fa tants anys que et sento predicar i sempre a la contra, que em fas molta pena, quant tu o amics teus han tingut la oportunitat de canviar coses, alguns o han fet, d’altres ni estan ni se’ls espera.

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