Aborto

Por José Martí Gómez

Meses antes de morir, Javier del Pino y yo conversamos con Joaquim Gomis, de la saga de los Gomis (Llorenç y Joan, El Ciervo y Foc Nou) en el programa A vivir que son dos días. Nos contó que el peor recuerdo que tenía de sus años como sacerdote era el de las confesiones:

-Todas eran aburridísimas -dijo.

Solo recordaba dos confesiones interesantes. Las dos con mujeres como protagonistas. Una daba para un relato cómico. La otra para un relato dramático.

La protagonista del relato cómico era una mujer de limpieza que le confesó a Gomis que cada día robaba un huevo de la casa en la que servía.

-Lo necesito para alimentar a mi hijo. Gano muy poco.

-¿Y por que no pides aumento de sueldo?

-Lo he pedido y no me lo dan.

-Sigue robando el huevo, hija. Vete en paz.

La protagonista del relato dramático era una joven, según intuyó Gomis por su voz, que a través de la rejilla le confesó que había abortado.

-Yo no quería, pero…

La mujer rompió a llorar.

-No tuve más remedio, padre.

Y siguió llorando.

-No llores más. Con ese llanto ya estas perdonada -le dijo Gomis.

Ante la noticia de que el Papa autoriza a los sacerdotes a perdonar a las mujeres que confiesen haber abortado Joaquim Gomis encendería un cigarrillo y diría:

– Se agradece la decisión papal pero muchos sacerdotes ya llevan años perdonando por su cuenta.