Abertis vs Atlantia. Votantes histéricos. Políticos ineptos. Todos ignorantes

Miguel Aznar
Consultor

Acaba de salir a la luz una noticia que nos debería avergonzar a todos: La firma italiana Atlantia, tras discretas conversiones previas con Abertis, ha declarado su interés en presentar una OPA sobre ésta. Abertis ha comunicado a la CNMV el ‘hecho relevante’, se han suspendido las cotizaciones y todos quedan en espera de ver cómo evolucionan las conversaciones, que se llevan en paz y buena armonía.

Se trata de dos compañías de tamaños similares e implantaciones complementarias. La fusión, por lo tanto, parece razonable y el mercado, que ya sabe de esta conveniencia desde hace lustros, lo ha acogido tan bien que, antes de que hubiera tiempo de suspender la cotización, las acciones de Abertis habían subido más del 6 %.

Hace once años la situación fue a la inversa. Pero el pacto acordado por ambas partes, por el que Abertis adquiría Atlantia (entonces Autostrade) no se pudo completar porque el gobierno italiano, maniobrando a la italiana con finezza, no aceptó que sus autopistas se gobernaran desde una empresa con sede en el extranjero, y, cuando convino, lo expresaron con total claridad: Si Abertis traslada la sede a Italia, hecho; si no, no. En aquel momento el actual Presidente de Abertis, entonces Consejero Delegado, tenía claro que Abertis y “la Caixa” eran empresas de Barcelona, y que de aquí no salía.

En este tiempo han cambiado algunas cosas. Quiero centrarme en una en concreto: De una forma progresiva pero inexorable en España en general y en Cataluña en particular se ha degradado la calidad de políticos y votantes, en un círculo vicioso:

Los votantes han elegido charlatanes ineptos para que les gobiernen. Los políticos elegidos no han sabido hacer nada decente. Los votantes se han radicalizado y, puestos a pedir pedimos la luna, han reclamado a esos políticos ineptos que habían elegido que, ya que no hacen otra cosa, les den la luna.

La luna es el viejo ‘todo gratis’ de las aspiraciones piratas. En el caso que nos ocupa, autopistas gratis, o parkings gratis, o autobuses gratis … Y si no gratis, que salgan más baratos porque no se renueven concesiones y así, gestionadas por nuestros políticos, todo eso nos resultará más barato.

Es irracional, porque que gestionadas por esa pandilla de políticos mentecatos, que lo primero que hacen al entrar en una empresa pública es colocar a sus enchufados incompetentes para gestionarla y pedir sueldos de liberados y coches de empresa para los de su cuerda, las empresas irán peor y lo único que se conseguirá es que el servicio se degrade y acabe saliendo más caro que antes, aunque ya se hará la ingeniería contable que haga falta (que de eso los políticos saben mucho) para que durante un tiempo no se note.

Este coro de paranoides histéricos, mucho peor que el de los grillos que cantan a la luna, que tanta satisfacción da a sus corifeos y seguidores, además de conseguir producir raudales de emociones satisfactorias en todos ellos, tiene una virtud que enseguida verán:

Como esos políticos ineptos ni saben ni entienden, no se atreven a tomar las decisiones necesarias para que todos esos servicios puedan seguir funcionando con perspectivas de futuro, y todos los acuerdos firmados se paralizan (‘y si no te gusta, ponme un pleito’), todas las decisiones se retrasan (‘y si no te gusta, ponme un contencioso administrativo’), y todas las ejecuciones de obras no llegan… Y, claro, todas las decisiones de futuro no es que no se tomen, es que ni siquiera se plantea estudiarlas.

Y no confíen en que los funcionarios que dependen de esos políticos (da igual si son estatales, autonómicos o municipales) les hagan ver la razón. Claro que ellos entienden el dislate, pero saben que hablar del caso sólo les traerá problemas, y callan como suripantas.

Y, en consecuencia, las empresas afectadas se desesperan, se hartan y sus propietarios tiran la toalla.

Hace meses, y ya años, se ha ido expansionando la idea de que, a medida que vayan venciendo las concesiones de autopistas, no se renovarán (¡Qué bien todo gratis!) Nadie se ha parado a contar que, si no se renuevan, el Estado, o la Generalitat, o quien sea, tendrá que indemnizar al concesionario por las inversiones realizadas. Lo dicen la ley y los acuerdos firmados. ‘¡Pues no pagaremos, y que pongan un pleito…!’ Que bonito.

Hace cuatro días, el Presidente de Abertis anunció que no sería comprensible que la sede de una gran empresa de autopistas que no tuviera concesiones aquí, se quedara aquí. ¿Van atando cabos?

Hoy se anuncia la OPA italiana. Los gobernantes del PP, y los millones de sus votantes majaderos, dijeron de Endesa que antes alemanes que catalanes… y acabó siendo italiana. Las Aguas de Barcelona ya son francesas. La SEAT es alemana…

Pero tranquilos, que aún no hemos llegado al final: Un par de gilipolleces más y “la Caixa”, cuya propiedad, recordemos, pende de un hilo, se la lleva el Gobierno a Madrid, y aquí paz, después gloria, y los paranoides histéricos tan contentos de que nos hayan quitado de encima a esos chupópteros capitalistas.

Otro triunfo anticapitalista como ese y no necesitaremos ni autopistas, porque iremos en burro. Que no faltarán, por cierto.

2 pensaments a “Abertis vs Atlantia. Votantes histéricos. Políticos ineptos. Todos ignorantes”

  1. En Ahora, semanario lamentablemente de corta vida, un catedrático de economía, Carlos Sebastián publicó un par de artículos sobre las concesiones públicas en España, donde abordaba la historia de la concesión y explotación de la primera autopista catalana. Soy lego en muchas materias, también en los temas relacionados con infraestructuras y gestión pública, pero me llamó la atención la denuncia de un supuesto caso de reiterada regulación pública negligente.
    Me gustaría conocer su opinión pues hasta la publicación del artículo del profesor Sebastián hace año y medio no tenía conocimiento de esta interpretación de la concesión mencionada.

    > Indignación mal dirigida

    > Concesiones públicas: del derroche al rescate

    Un cordial saludo

  2. Admirado Miguel Aznar, me ha resultado especialmente inquietante la afirmación de que la propiedad de La Caixa pende de un hilo y que podría caer en manos del Gobierno de Madrid. Para los que no estamos muy al corriente de los avatares económicos y financieros de este país, parece justo y necesario profundizar en el tema. Quedamos a la ‘escucha’.

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